#RepúblicaMujer #30Años ¡A nosotras, que nos lo merecemos!2000 – 2004: El siglo se estrena con crisis

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El 2000 comienza con una convicción: el siglo de las mujeres, como se le llamó al XX, no resolvió todo. Nos ocupamos del rezago en el liderazgo político, pobreza y marginación de las adultas mayores, evaluación del modelo de asistencia médica en un marco de derechos humanos; desacuerdos sobre discriminación en la revisión de los compromisos asumidos en Beijing, reforma educativa, ultraliberalismo en la globalización, crisis agropecuaria, crecimiento del desempleo, brecha salarial que no retrocede, pobreza de casi la mitad de la infancia uruguaya.

La cosecha electoral legó 16 mujeres legisladoras y ninguna en el Poder Ejecutivo. Cinco mujeres se candidatearon intendentas, ninguna llegó…

La Bancada Femenina (BF) insiste con iniciativas legales en prevención de la salud, licencia parental y derechos de las cooperativistas. Su primer triunfo fue la aprobación de una ley de prevención del cáncer ginecológico. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) revisa convenio sobre maternidad; hay convocatoria mundial a un paro de mujeres el 8 de marzo; la Academia de Medicina de Uruguay se abre para las mujeres y la Cámara de Industrias también.

Trabajadoras del Mercosur proponen indicadores para calcular el aporte de las mujeres a la economía. Economistas adelantan que el trabajo doméstico en Uruguay aporta entre 700 y 2.300 millones de dólares. También se calcula que las consecuencias de la violencia doméstica le cuestan al país unos 360 millones de dólares.

Se insiste en la legalización del concubinato sin éxito; liceales de tercer año reciben Manual de Sexualidad; entre docentes varones persisten estereotipos sexistas; de cada 10 científicas sólo tres son mujeres; el primer comité del mundo sobre género, ciencia y tecnología se instala en Uruguay.

Aborto, tema central

En 2001, una encuesta de Gallup encargada por el BID encontró que si gobernaran las mujeres habría menos pobreza. La OIT denunció mayor presencia femenina en empleos informales y de baja calidad.

En Uruguay se instaló la primera sede de la Secretaría Pro Témpore de Seguimiento de la Convención de Belén do Pará. La Corte Penal Internacional condenó a militares serbios por violación masiva de mujeres. Mientras Tota Quinteros perseveraba en la búsqueda de su hija Elena desaparecida en los años de plomo y Luis “Perico” Pérez Aguirre se nos fue, la globalización neoliberal empezó a mostrar los dientes sin pudor ni disimulo. Analizamos la subjetividad masculina, especialmente herida por la desocupación creciente.

Las uruguayas definieron sus prioridades: igualdad de oportunidades, acceso a servicios de salud reproductiva, igualdad en casa, en los sindicatos y en el trabajo. La Intendencia de Montevideo (IM) elaboró su primer plan de igualdad con participación de la sociedad civil, se propuso un clearing de violadores, avanzó un poco el estudio del proyecto de ley para trabajadoras sexuales, se creó la Línea Azul para denunciar maltrato infantil.

Legisladores impulsaron la capacitación en violencia doméstica; en la Udelar se creó la Red de Género. Se lanzaron campañas contra la violencia: una de la Red Uruguaya contra la Violencia Doméstica y Sexual y otra del Parlamento. La Asociación Internacional de Mujeres Juezas, sección Uruguay, organizó un seminario para sensibilizar a colegas.

La legalización del aborto fue tema central durante todo el año. Una encuesta reveló que solo el 6% de la población uruguaya lo rechazaba totalmente. Uruguay ocupó el primer lugar en el mundo en muerte por aborto inseguro (5 en 200 mujeres embarazadas). La mortalidad materna fue de 27% en general y en el Hospital Pereira Rossel trepó a 47%.

La crisis sumió a Argentina en una tragedia social y política. LRM siguió el derrotero de las piqueteras de ese país y de la feroz represión de que fueron objeto ellas y sus compañeros.

El MTSS lanzó un programa de promoción de la igualdad de oportunidades en empleo y formación profesional, conjuntamente con el PIT-CNT y la Cámara de Industria y Comercio.

En LRM se instaló un consultorio sexual: semana a semana evacuaba consultas de lectores y lectoras y se mantuvo muy demandado por varios años.

Ajuste y resistencia al cambio cultural

En 2002 sigue la resistencia feminista argentina en medio de la crisis. En Uruguay se sintieron sus ramalazos y se extendió la preocupación por el ajuste fiscal. Las mujeres organizadas reclamaron urgentes medidas: 50% del desempleo afectaba a las más jóvenes. Surgen las ollas populares, comedores y merenderos barriales. El Estadio Centenario aloja niños en situación de calle. Cayó otro mito: OIT declaró que Uruguay es el segundo país con menor costo laboral en la contratación de mujeres.

La Articulación Feminista Marcosur (AFM) lanzó una campaña contra los fundamentalismos e introdujo el género en el Foro Social. Sara Méndez siguió buscando a su hijo Simón, arrancado de sus brazos en dictadura y felizmente lo encontró.

Cuatro proyectos de legalización del aborto duermen en el Parlamento, mientras que la” Ley mordaza” sancionada en Estados Unidos privó al Fondo de Población de ONU de recursos para apoyar a las mujeres. Por fin, Diputados aprobó el proyecto de defensa de la salud sexual y reproductiva, inclusivo de la reducción de daños en caso de aborto, que siguió siendo clandestino.

El ahora Instituto de la Familia y la Mujer instaló su primer servicio de atención a las víctimas de violencia y creó un banco de datos; el programa Proimujer se afanó en fomentar el empleo con formación. Se conocieron las primeras soluciones habitacionales para madres adolescentes y se presentó un proyecto para que artesanas rurales pudieran acceder al monotributo. El Senado aprobó el proyecto de ley contra la violencia hacia las mujeres, que se sancionó poco después, pero faltaron recursos suficientes para implementarla.

Resistencia de la Justicia al cambio cultural: un fiscal denunció por inconstitucionalidad a la ley contra la violencia. Madres de niñas y niños abusados sexualmente por sus padres o padrastros testimoniaron ante la Comisión de Equidad y Género de Diputados, poniendo en evidencia que en los tribunales “está todo mal”. Una primera medición de la violencia doméstica se realizó en la Dirección Nacional de Prevención Social del Ministerio del Interior (MI) pero no tuvo continuidad. Se instaló el Consejo Consultivo de Lucha contra la Violencia Doméstica, creado por la flamante Ley 17.514. El género asomó a la negociación colectiva. Otro proyecto de ley de cuotas inició el periplo parlamentario. LRM dio cuenta, progresivamente, de temas y hechos.

La sangría de la emigración

En 2003 sigue la lucha por las cuotas y la elaboración del Plan Nacional de Equidad. Surge un proyecto de eliminación de normas sexistas en el Código Penal, las mujeres organizadas marchan contra los efectos de la crisis económica en Montevideo. El BID aporta para asistencia de la infancia, adolescencia y familia en riesgo. Hay un rechazo feminista generalizado a la guerra patriarcal en Irán. La ONU define la meta del milenio: educar con el género como brújula.

El Estado uruguayo se hace cargo de la provisión gratuita de anticonceptivos en la salud pública. El PIT-CNT advierte que por conservar el trabajo se pierde la salud. El MSP pasa de la atención materno-infantil a la atención integral de la salud sexual y reproductiva. El Senado aprobó el desempolvado proyecto de reproducción asistida, que no convence a las feministas por conservador.

La emigración cotidiana, a cuenta de la severa crisis, hizo que Uruguay perdiera el 12% de su población. El arzobispo de Montevideo declaró enfermos contagiosos a gays y recibió el repudio de gran parte de la sociedad y de parlamentarios también.

En el Congreso del PIT-CNT se aprobó la cuotificación en direcciones sindicales: no menos de 30 ni más de 70% del mismo sexo, pero tardó mucho en cumplirse…

Amistad entre mujeres, accidentes en el hogar, avances de patologías psiquiátricas, transformaciones de las familias, acciones afirmativas para afrodescendientes, swingers, backlash en violencia doméstica, libre comercio, ataques a periodistas en la región, son algunos otros temas que también se reflejaron en las páginas de LRM este año.

Campaña electoral

En 2004 el Senado rechazó el proyecto de ley de defensa de la salud reproductiva, lo que significó tener que volver a empezar. Iniciativas Sanitarias, un emprendimiento que nació en las cátedras de Ginecología que funcionan en el Hospital Pereira Rossell y que venía brindando asesoramiento en caso de aborto, es regularizado por decreto del Poder Ejecutivo (PE) impulsado por el MSP. Uno de cada 5 nacidos vivos es de madre adolescente.

La sangría de la emigración no para en Uruguay. El Papa culpa a las feministas de todos los males.

Otra vez en campaña electoral. Se constata que son los partidos y no los recursos económicos los que frenan a las mujeres para competir electoralmente. LRM las presenta a todas, junto a sus propuestas. Resultados: solo 3 senadoras y 11 diputadas. Las feministas reclaman paridad.

El PE aprobó el Plan Nacional de lucha contra la Violencia Doméstica 2004-2010. La Organización Mundial de la Salud (OMS) insiste: prevenir es rentable. El BM financia capacitación. Implica una gran pérdida para la economía nacional, dice el BID.

Avanza la legitimación de la diversidad sexual, pero también los crímenes de odio. Conservadores declaran la guerra a las mujeres en el Congreso Mundial de las Familias, realizado en México. Otro retroceso se verifica en Italia: se premia a las mujeres que tengan un segundo hijo.

Ante el envejecimiento de la población uruguaya, se reclaman transformaciones en las políticas públicas. Después de la devaluación de 2002, muchos endeudados en dólares pierden sus casas. Solo Chile y Uruguay no tienen cuotas en el Mercosur. Lo queer, es decir la mayor apertura a la diversidad, va ganando conocimiento en Uruguay.

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