Fue elegido por Puigdemont como su sucesorCataluña tiene presidente: Quim Torra logra los votos

0 19

El Parlamento de Cataluña invistió este lunes como presidente regional al candidato impulsado por el destituido Carles Puigdemont, Quim Torra, para recuperar la autonomía regional y reanudar el enfrentamiento entre los independentistas y el gobierno español. Este editor de 55 años, miembro del ala dura del independentismo catalán y diputado del grupo parlamentario de su antecesor Juntos por Cataluña, consiguió ser escogido por 66 votos a favor, 65 en contra y 4 abstenciones de la facción más radical del separatismo.

“Haremos república catalana (…) Viva Cataluña libre”, lanzó después de la votación. Su primer acto será viajar a Berlín para visitar a quien sigue considerando como “el presidente legítimo en el exilio”, Carles Puigdemont, quien siguió en directo en su ordenador la investidura de su delfín.

Después Torra deberá jurar el cargo y formar gobierno en esta región con 7,5 millones de habitantes, requisito para que se levante la intervención de la autonomía catalana decretada por Madrid tras la fallida declaración de independencia del 27 de octubre. El gobierno español de Mariano Rajoy cesó entonces a Puigdemont y su ejecutivo, disolvió el Parlamento regional y convocó nuevas elecciones en diciembre, en las que los independentistas retuvieron la mayoría absoluta. Estas medidas inéditas podrían ser aplicadas nuevamente si se saltan la ley, advirtió Rajoy, cauteloso por ahora ante la investidura de Torra.

“Vamos a apostar por el entendimiento y por la concordia pero de la misma manera que digo esto (…) garantizo que la ley y la Constitución española se van a cumplir”, afirmó.

Por el momento, a pesar de llamar al diálogo con Madrid, Torra parece alinearse con la estrategia de Puigdemont, partidario de mantener la tensión con el Estado. En sus discursos prometió ser leal al mandato de “construir un Estado independiente en forma de república” y trabajar “sin descanso” para ello.

Tras cuatro intentos frustrados por las divisiones del independentismo y la justicia, que impidió la elección de Puigdemont y otros compañeros encarcelados de su grupo parlamentario Juntos por Cataluña, la investidura de Torra fue posible gracias a la abstención de los cuatro diputados de la CUP (Candidatura de Unidad Popular). Este pequeño partido de extrema izquierda, partidario de la desobediencia y la confrontación con Madrid, decidió no bloquear la investidura para evitar unas nuevas elecciones tras meses de bloqueo político pero advirtió que no apoyará al gobierno porque “no avanza en la construcción de medidas republicanas”.

Para seducirlos, Torra se comprometió a recuperar algunas leyes suspendidas por la justicia española, iniciar la redacción de una Constitución catalana o crear un gobierno en el exilio presidido por Puigdemont, cuyo retorno al poder se propuso facilitar. El expresidente cesado, huido al extranjero antes de ser procesado por rebelión, se encuentra en libertad bajo fianza en Alemania en espera de saber si será extraditado a España. La oposición criticó esta subordinación al anterior líder así como la elección de Torra como sucesor, perseguido por una serie de antiguos artículos en los que vertía duras ofensas contra los españoles.

“Defiende la xenofobia, defiende una identidad excluyente”, lanzó la líder de la oposición del partido de centroderecha Ciudadanos, Inés Arrimadas.

El propio Puigdemont dijo el sábado en una entrevista al diario italiano La Stampa que su sucesor “toma el poder en condiciones provisionales y es consciente de ello”. “A partir del 27 de octubre podrá convocar nuevas elecciones”, agregó. Los primeros juicios contra 25 dirigentes independentistas imputados de rebelión y otros delitos podrían abrirse en octubre, un buen momento para movilizar a los independentistas catalanes contra la “represión” del Estado en el marco de una campaña electoral, según analistas.

Nueve de los dirigentes secesionistas se encuentran en prisión provisional, y siete, entre ellos Puigdemont, en exilio voluntario. La mayor parte de los imputados pertenecen a los dos grandes partidos separatistas, el conservador PDeCAT y el izquierdista ERC, que abogan por una mayor moderación a diferencia de Puigdemont, Torra y la CUP. En posición de fuerza tras su éxito en las elecciones de diciembre, cuando su lista Juntos por Cataluña fue la más votada entre las independentisas, Puigdemont impuso a su candidato. Un gobierno de Torra, “que sólo responde” a Puigdemont, puede dar pie a tensiones en la coalición independentista, advirtió Oriol Bartomeus, politólogo de la universidad Autónoma de Barcelona. “Pueden haber líos, pueden haber broncas”, afirma.

También podría gustarte

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.