#IdearioCongo: un país rico sumido en la pobreza

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A fines de mayo viajamos al Congo algunos integrantes de las comisiones de Defensa de Senadores y Diputados: los legisladores Carlos Rodríguez (MPP-Frente Amplio), Gonzalo Novales (Partido Nacional), Javier García (Partido Nacional) y yo, en el marco de los vuelos de recambio del contingente uruguayo en ese país. Este relato representa mi experiencia personal en el país africano.

El Congo tiene más de 2 millones de kms cuadrados y unos 82 millones de habitantes. Sus yacimientos de oro, diamantes, cobre, cobalto y coltán conforman una gran riqueza de recursos naturales. El coltán es utilizado para la fabricación de los smartphones. Un kilo de este mineral cuesta dos vidas en el Congo. Poco o nada de ello exporta ese país.

Desde el momento en que la comisión recibió la invitación quise comprobar cómo un país con tanta riqueza en recursos naturales puede ser uno de los más pobres del mundo.

Más de 18 horas de viaje se demora en llegar desde Uruguay, con algunas escalas antes de arribar a fin de línea en Kigali – Ruanda. Luego, hasta la frontera con el Congo, se transita por tierra, a través de un país moderno, ordenado, limpio, con una carretera en excelentes condiciones y alumbrada en toda la extensión recorrida.

Al traspasar la frontera, simplemente como si se cruzara de una vereda a la otra, impacta la diferencia abismal, en todo sentido, entre los dos países. Comenzaron los saltos dentro del vehículo, el asfalto está solo en alguna de las vías principales -el resto de la caminería es de tierra y está en muy malas condiciones-. Además se constatan grandes diferencias en el tránsito y las viviendas -muchas de barro y paja, otras de ladrillos y techos de chapa, sin piso-.

Llegamos directo a la base, que cuenta con una buena estructura: las construcciones son de material liviano y brindan las comodidades necesarias al personal; hay talleres, generadores de energía que permiten contar con electricidad todo el día, conectividad (es cara), procesamiento para potabilizar el agua -ahí y en los demás lugares que tenemos presencia- a través de apoyo de OSE y sus funcionarios con las UPA. También se cuenta con una biblioteca, cíber, sala de entretenimientos, espacios exteriores, etc.

El coronel Walter Berger, y quienes allí estaban al mando, fueron los encargados de brindarnos la información sobre el estado de situación, que según indicaron es buena y sin mayores necesidades. También nos reunimos con el nuevo forcecommander para el Congo, el general brasileño Elías Rodríguez, quien nos adelantó que solicitaría un nuevo contingente uruguayo para el país africano. Además de haber solicitado a nuestro país que le brinde el chofer y la seguridad, función que nuestros compatriotas ya habían realizado en otras oportunidades, esto se basa en la confianza depositada en nuestro país y en el Ejército Nacional.

La situación en general es tensa, inestable e impredecible (aunque este año existe mejor coyuntura para llevar adelante unas elecciones que se han venido postergando). La presencia de grupos armados y las diferencias entre los grupos étnicos, generan ese clima.

Debido a eso y a la violación de DDHH, hay aproximadamente cuatro millones de desplazados, ochocientos mil refugiados de la República Democrática del Congo en otros países y unos 600 mil de otros países.

Uruguay IV es fuerza de reserva, lo que implica que en cualquier momento se puede desplegar a cualquier parte de la República a través del mandato de la Monusco.

La misión

El mandato de nuestra presencia en el Congo está dado por resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, desde el 27 de marzo de 2018 hasta el 31 de marzo de 2019. Las prioridades son: protección a los civiles, apoyo a la comunidad, a cuatro orfanatos en Goma, uno en Butembo y una escuela; apoyo al proceso electoral, que se debiera consumar a fines de este año; protección a Naciones Unidas; estrategia de reducción y salida.

Uruguay cuenta con unidades en Goma -que es la más grande-, en Butembo, Kinshasa y en Bukavu, donde nuestra Fuerza Aérea gestiona la base aérea instalada allí.

La vida

En el exterior de la base en Goma los niños merodean permanentemente el lugar, te siguen, te rodean, piden, conversan un buen español, aprenden los idiomas según su necesidad. La calle es un hormiguero humano, camionetas, bicicletas, “tolecas” (monopatines de madera que utilizan para cargar), motos (que son sus taxis), y gente a pie.

Las fuentes laborales más importantes son la minería -ocupa aproximadamente a un quinto de la población- y el comercio, con mercadería proveniente mayoritariamente de Uganda. El promedio de salario en esta actividad es de 30 dólares mensuales. Quienes ganan más son los efectivos de la Policía y el Ejército (unos 50 dólares).

La cuota para pagar la educación cuesta entre 5 y 10 dólares al mes por niño. Cada familia tiene un promedio de entre cinco y seis hijos, por lo que deben optar a cuál de ellos enviar a estudiar. Hay que destacar la solidaridad de muchos de nuestros soldados, que pagan la educación de algunos niños en el transcurso de su estadía en el Congo, comprando además -más allá de la mensualidad que abonan- el uniforme y los útiles.

La salud también es paga. Quien necesite atención debe pagar el tratamiento previamente. En algunas instituciones religiosas también se puede acceder a atención, aunque deben pagarla antes de obtener el alta.

El Congo es un país muy rico en recursos naturales, pero la mayoría de su gente vive en la precariedad absoluta, en condiciones de extrema vulnerabilidad. También por eso es sumamente importante la presencia de nuestro país en el país africano, no solo para brindar seguridad sino para apoyar el proceso de una sociedad que necesita ayuda, respaldo y mucha solidaridad.

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