OpiniónContinuidad, profundización y desafíos

Uruguay en el año 2005 comenzó el proceso de reforma en el sector salud más importante de toda su historia, buscando  solucionar un largo y sinuoso proceso de segmentación asistencial  más una crisis estructural tanto en el sector público como privado que la tenían al borde del colapso.

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Con esa visión integradora se diseña el actual SNIS, cumpliendo con la propuesta programática elaborada por el FA para su plan de gobierno, recogiendo planteos históricos de los sectores gremiales, de la Academia, de las Convenciones Médicas Nacionales, de los Trabajadores de la salud, del PIT-CNT, y con un amplio consenso social. En el periodo 2005-2010 el Parlamento Nacional aprueba las leyes de Descentralización de Asse, Seguro Nacional de Salud, Fonasa y Sistema Nacional Integrado de Salud que le dan el soporte legal a la Reforma, cuyos  objetivos prioritarios eran transformar la salud en un derecho, integrar el subsistema público y el subsector privado en un ámbito de coordinación y complementación, garantizando la  universalización de la atención integral a través de servicios que prestaran una asistencia de calidad similar, priorizando el primer nivel de asistencia, asegurando accesibilidad y continuidad a la misma, todo dentro de un modelo de financiamiento equitativo y sustentable a través de la transformación de los modelos de financiamiento, de gestión y de atención vigentes.

Esta imprescindible reforma viene avanzando en sus dos primeras etapas, pero con diferentes ritmos en sus cambios de modelo, consecuencia de frenos aplicados ya sea desde dentro como de fuera del propio proceso. Durante la primera etapa, año 2010, se puso en marcha el nuevo modelo de financiamiento. Se  implementó el Fonasa, administrado por la Junasa, consolidando un financiamiento sostenible y solidario.

El nuevo modelo de financiamiento ya generó un gran impacto con logros medibles:

1) importante ingreso de usuarios al Sistema, que ya suman 2.200.000, de los cuales 500.000 son niños y adolescentes.

2) mejoramiento de la infraestructura en el sector privado, ampliando y modernizando servicios, salas y policlínicas en todo el país, dando respuesta a una demanda aumentada, aunque aun insatisfecha.

3)  aumento significativo del gasto por usuario en Asse, pasando  de $258 a $931 por usuario en 5 años, casi el 90% del gasto en el subsector privado. 4) disminución de un 15%  del gasto en salud de la población, por pasaje de los usuarios al Fonasa, sumado a exoneración y disminución significativa del costo de tasas moderadoras y copagos.

El modelo de atención avanza, pero con retraso, por dificultades en la implementación de los Programas Prioritarios y las Metas Asistenciales en el primer nivel de asistencia, como consecuencia de una cultura histórica incorporada todavía en algunos sectores,  de seguir priorizando lo asistencial curativo, sobre la prevención y promoción en materia de salud. A pesar de ello, ha habido  avances en planes y acciones por parte del MSP tanto en el  componente asistencial, como también en la promoción de salud, y equidad. Los planes de Salud Prenatal y Primera Infancia, Adolescencia y Juventud, Salud Sexual y Reproductiva, Salud Mental, Salud Rural, Plan Siembra, Políticas Antitabaco, Seguridad en el Paciente, han mejorado notoriamente los índices sanitarios.

Pero igualmente existen asimetrías en su cumplimiento. Sobre todo en el sector público liderado por ASSE, el prestador más importante del sistema, a pesar de las medidas implementadas para fortalecerla y que alcanzara niveles de calidad asistencial satisfactorios. Pero la gravedad de su profunda y prolongada crisis, sumada a los importantes cambios propuestos  y a una conducción política equivocada en su comienzo, retrasó el proceso, lo que obligó al PE a realizar cambios políticos en su conducción para reencauzar el mismo.

Se vienen logrando  avances en materia de ampliación de la vetusta red de hospitales y policlínicas, en la creación de nuevos servicios, en la concreción  de convenios de complementación de servicios con el sector privado. Pero todavía queda camino por recorrer para que ASSE se trasforme en líder de la Reforma. Hay que revertir dificultades históricas, optimizar su funcionamiento, solucionar el déficit en cantidad y calidad de recursos humanos, mejorar la calidad de gestión  en algunos niveles de dirección, acelerar el proceso de regionalización y descentralización, todos factores que llevarán a concretar el mejoramiento del modelo de gestión y de atención que se busca alcanzar.

El cambio del modelo de gestión viene avanzado, pero también con algunas dificultades. Una de las cuales es la definición de la representatividad y los roles a cumplir por los sectores sociales, funcionarios, usuarios y prestadores, en los diferentes niveles de gestión del sistema, mientras se sigue esperando una postergada reglamentación por parte del PE que clarifique el tema. El nuevo modelo es regulado a través del cumplimiento del Compromiso de Gestión acordado entre los prestadores del sistema con la Junasa. Desde la captación de usuarios, pasando por el  cumplimiento de Metas Asistenciales, aplicación de Programas Prioritarios, además de su control económico financiero. Todavía existen diferencias globales en su cumplimiento entre ASSE y el sector IAMC, aunque también existe dentro de los prestadores de los dos subsistemas distintas capacidades de gestión y resistencia al cambio, que están postergando el proceso en algunos sectores del sistema.

Toda esta  Reforma, impulsada por el gobierno desde hace 9 años, viene avanzando en forma sostenida, apoyada por las políticas que concomitantemente se están llevando a cabo en el área socio económica buscando sustentar el crecimiento constante  del gasto social, pero necesita aun otro periodo de gobierno para consolidarse y profundizarse, resolviendo algunos desafíos pendientes, algunos de ellos imprescindibles para el éxito de la misma.

Primero, en materia de RRHH, para lograr la cantidad, calidad y el perfil de los profesionales necesarios para aplicar correctamente el modelo, superando carencias y la mala distribución territorial. Aplicar nuevos criterios en la formación de los profesionales, cambios en el mercado de trabajo medico, dotación de profesionales que logre adecuados niveles de seguridad. Se debe avanzar hacia el Estatuto Único del Trabajador de la Salud, todos temas a abordar en la próxima Convención Medica Nacional, y de cuyas resoluciones finales deberán salir insumos preceptivos para incorporar en la Reforma. Todo ello junto a la institucionalización de la Escuela de Gobierno de Salud Publica cumpliendo con el artículo 196 de la Rendición de Cuentas del 2011, funcionando como centro de formación a nivel medio y superior de recursos humanos considerados críticos para el avance de la reforma de la salud.

En segundo término, culminar el proceso de universalización de la cobertura asistencial y de su financiamiento total y sustentable través del Fonasa. En tercer término, continuar con el fortalecimiento de Asse, profundizando su regionalización, extendiendo la red asistencial en el primer nivel, cumpliendo con  las Metas Asistenciales, jerarquizando y profesionalizando la designación de los cargos de  gestión, concursándolos, desterrando las designaciones políticas. En cuarto término, acelerar el proceso de complementariedad y/o coordinación público privado y público-público para seguir mejorando la accesibilidad y continuidad a nivel asistencial. En quinto término, acelerar el proceso de descentralización para que las políticas lleguen a los usuarios en todos los rincones del país. En sexto término, seguir fortaleciendo el papel de rectoría del MSP y por último, y no menos importante, incorporar definitivamente al H. de Clínicas como prestador privilegiado dentro del SNIS.

Estas líneas de acción son las que nos llevarían a completar la tercera etapa de la reforma. Será responsabilidad del próximo  gobierno seguir profundizando. Y ese es el mayor desafío que tendrá el partido político que acceda al poder, el de comprometerse a ello ante la sociedad, que en su mayoría valora los logros que ya se han obtenido esperando con expectativa la culminación de la misma. El Frente Amplio está comprometido con la continuidad, pero también con la profundización de la Reforma de la Salud que comenzó en el año 2005. También con los desafíos que ello conlleva.

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