Movimiento estudiantil chileno movilizadoPor una educación no sexista, disidente y feminista

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En lo que se ha llamado el “Mayo Feminista”, actualmente el movimiento estudiantil chileno se encuentra en tomas y paros en facultades de 21 universidades en ocho ciudades del norte, centro y sur del país, a lo que se suman varios liceos de niñas y mixtos por demandas similares. La Coordinadora Feminista Universitaria (Cofeu) convocó a una marcha por la educación no sexista, que movilizó a miles en todo el país bajo el mismo reclamo.

En 2016 alumnas de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Santiago de Chile (Usach) denunciaron a dos profesores de Historia por acosos sexuales, comenzando una seguidilla de acusaciones similares en otras facultades y planteles, y haciéndose públicos muchos testimonios por redes sociales de mujeres atreviéndose a contar que vivieron situaciones similares en el pasado.

Las universidades comenzaron a recibir las denuncias, con pocas herramientas para investigar los casos, puesto que no había procedimientos establecidos para ello. Así, se realizaron sumarios administrativos, procesos existentes en el sistema público para funcionarios que faltaban de alguna manera a sus labores, y se trabajó en protocolos para enfrentar de mejor manera estos abusos, mientras las estudiantes reflexionaban respecto de cómo hacer que, además de sancionarse, estas formas de violencia sexista dejaran de ser tan comunes.

Algunos de estos sumarios terminaron por sacar a los profesores, otros los acreditaron como inocentes. Los protocolos se trabajaron, pero fueron poco difundidos y se avanzó muy poco respecto de la prevención de estos abusos, que se evidenciaron como algo muy común y naturalizado, pese a haberse silenciado por mucho tiempo. Las jóvenes denunciaron que los avances habían sido escasos e insuficientes.

Mayo feminista

El Mayo Feminista comenzó a gestarse en lo inmediato hace un mes, cuando alumnas de la Universidad Austral de Valdivia, en el sur del país, tomaron la Facultad de Filosofía y Humanidades para rechazar lo que calificaron de indiferencia por parte del plantel ante las denuncias de abusos sexuales por parte de alumnos, docentes y funcionarios.

Días después, la Facultad de Derecho de la Usach fue ocupada en rechazo a la resolución del sumario en contra del profesor y expresidente del Tribunal Constitucional, Carlos Carmona, quien fue denunciado por acoso sexual por su alumna asistente, sumario que sancionó suspenderlo durante tres meses por “vulneración a la probidad administrativa”.

Tras estos hitos, una ola de movilizaciones feministas se ha sucedido en todo el país. Tomas, paros reflexivos, marchas y denuncias públicas por doquier han sido pan de cada día no solo entre las universitarias, sino también entre alumnas de liceos. En todos los casos, se han formado asambleas feministas o de mujeres que reclaman que estos espacios sean exclusivos para ellas, si bien se permite a los compañeros varones apoyar de distintas maneras.

Las universitarias, coordinadas en Vocalías y Secretarías de Género y Sexualidades que se agrupan en la Cofeu, trabajan en un petitorio nacional, señaló la vocera de esta coordinación y estudiante de la Usach, Amanda Mitrovich Paniagua.

Las demandas varían de acuerdo con las especificidades de cada establecimiento, sin embargo, en general todas apuntan a lo que Mitrovich define como “una transformación de la cultura patriarcal”. Para ello se exige que se garantice una educación no sexista, por ejemplo, revisando las mallas curriculares y las bibliografías entregadas, capacitando en género a quienes son parte de los recintos estudiantiles para que los profesores dejen de hacer “bromas” sexistas, además de menospreciarlas, y se cuente con más ramas que se vinculen con el feminismo.

Otras exigencias apuntan a cuestiones concretas necesarias de resolver para terminar con discriminaciones evidentes al interior de los espacios educativos: crear y hacer efectivos los protocolos que prevengan y sancionen los abusos sexuales, reconocer y respetar la identidad de género del estudiantado y eliminar brechas salariales y de roles en los funcionarios y funcionarias administrativas.

Lucha que nace de las mujeres

Para la vocera, las asambleas exclusivamente femeninas responden a que “esta es una lucha que nace de las mujeres, desde el miedo a no poder caminar solas por las calles, o al preguntarles a las amigas si llegaron bien a la casa. En el caso de la Usach, nuestra toma no es separatista, pero los hombres no han tenido voto porque es una toma de nosotras. Ellos pueden ayudarnos a pintar un lienzo, pero no pueden definir o escribir petitorios o declaraciones porque las que hemos vivido estas violencias somos nosotras. Se han dado espacios separados y otros en los que estamos juntos, y creo que es importante que existan ambos”.

la Asamblea de Mujeres Beauchefianas de Ingeniería de la Universidad de Chile, indicÓ en su comunicado que este espacio tiene el objetivo de ser “una instancia de mujeres resolutiva, libre de violencia machista, donde nos planteamos reflexionar cuál es nuestro papel en el enfrentamiento con el sistema patriarcal en el que convivimos. Es por esto que creemos en la necesidad de organizarnos como comunidad para plantear nuestras inquietudes y poder resolver juntas el construir un espacio seguro para todas las alumnas, académicas y funcionarias”.

Aunque los varones no voten en este espacio, “la intención no es que nuestros compañeros se resten de la participación de la movilización, ya que sabemos que la comunidad la hacemos entre todos, por lo que ellos también cumplen una parte activa en este cambio”.

Las secundarias no se han quedado atrás de este movimiento y los liceos emblemáticos de niñas en Santiago han realizado las acciones más visibles, apuntando los dardos hacia el Instituto Nacional -Liceo emblemático de varones-, al que reclamaron por el uso de polerones (sudaderas) sexistas por parte de un curso que decía: “Quien fuera bisectriz para partirte en dos y altura para pasar por tu ortocentro”, que calificaron de violento.

Ante esto, las secundarias del Liceo 1, Liceo 7 de Providencia y Liceo Carmela Carvajal han realizado paros feministas, marchando y manifestándose en las afueras de este Liceo, que días fue tomado.

En la carta que enviaron las secundarias del Liceo 1 a sus pares del Instituto Nacional les señalaron que esperaban que, tras este llamado de atención, “logren despojarse de sus privilegios y concreten un trabajo de género real, antipatriarcal, feminista y reivindicativo para la mujer”.

El pasado 16 de mayo, secundarias, universitarias y también las feministas mayores, además de varones que se sumaron apoyando la causa, marcharon por miles en Santiago y otras ciudades del país. Los gritos daban cuenta del nivel de la reflexión planteada por las más jóvenes, quienes indicaban, respecto a muchos de sus compañeros de izquierda: “En la calle es el Che y en la casa Pinochet”, “El machismo es terrorismo” o “Nos violan y nos matan y nadie hace nada”, mostrando que poner fin a la violencia machista no es un tema menor, sino crucial para que podamos vivir en una sociedad igualitaria y justa.

Una educación transformadora

Si bien las autoridades no parecen haber evaluado lo que estas movilizaciones implican, con un ministro de Educación que señaló que se debían a “pequeñas humillaciones” vividas por las mujeres, esta ola feminista se está haciendo cada vez más sólida y amplia.

Tal como señala la Cofeu en su web, es el feminismo el que moviliza por una educación que tendría la capacidad de enfrentar la educación de mercado, en contra de la cual lucha desde 2011 el movimiento estudiantil chileno, y además de constituirse en la posibilidad para transformar de manera radical la sociedad. Así quedó claro en frases utilizadas en la marcha, como: “Por una educación no sexista, educación disidente y feminista”, “El macho no nace, la educación chilena lo hace”.

Alejandra, quien integra una de las Comisiones de Género y Sexualidades de liceos emblemáticos, indicó que lo que “demandamos es una educación no sexista y, sobre todo, feminista, tanto por el currículum explícito como el implícito. Por ejemplo, que se deje de lado esta imagen del héroe de la patria hombre, blanco, burgués, heterosexual, y que empiecen a surgir la historia de las mujeres; y en lo implícito, que los docentes dejen su moral personal de lado a la hora de enseñarnos”.

Agregó que “nos afecta profundamente vivir en una sociedad de desigualdad, donde el patriarcado trata de ponernos un pie encima, porque todo lo que tenemos ha sido luchando. Por eso es que queremos seguir dando pelea y cara para conseguir una sociedad equitativa y más justa, donde no se normalice la violencia contra la mujer ni con cuerpos disidentes que no encajan en los estereotipos. Esto solo se consigue luchando por una educación no sexista”.

Para Elena Dettoni, vocera de Ni Una Menos Chile, “es importante seguir trabajando, además, en un cambio cultural para revertir estos comportamientos transmitidos de una generación a otra, instalando supuestos de subyugación y dependencia de las mujeres respecto a los hombres. Pienso este cambio de paradigma como un desencadenante para hacer frente a las diferentes formas en que se manifiesta el patriarcado”.

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