#OpiniónEl canto continúa

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Entre el 11 y el 12 de setiembre del año 1973 fue detenido y trasladado al Estadio Nacional de Chile el cantautor Víctor Jara. Unos días después los detenidos en el Estadio Nacional fueron llevados a distintos lugares, pero a Víctor y otros pocos los dejaron allí.

Según los informes, a Víctor durante las torturas, los militares le trituraron los dedos con las culatas de los fusiles…luego lo acribillaron a tiros, disparándole 44 balazos.

Los militares estaban particularmente ensañados con Víctor Jara. Tenían claro que su canto había despertado la conciencia y los sueños de miles de chilenos y latinoamericanos que pretendían transformar el mundo. Era el símbolo cantado de la revolución de Allende y de los postergados de Chile, que con su trabajo en las minas enriquecían a un puñado mientras ellos morían lentamente. Símbolo de los habitantes de los barrios bajos que miraban desde la exclusión, las casitas del barrio alto.

Luego de las torturas y de ser acribillado a balazos, su cuerpo fue arrojado a la vía pública, bien cerca de otros cuerpos mutilados por los militares, práctica común que tenían.

Durante ese proceso cívico-militar, en Chile, la dictadura asesinó a 3.200 personas, y más de 30.000 fueron encarcelado/as y torturados por motivos políticos.

Víctor Jara, militante del Partido Comunista Chileno, profesor, director de teatro y cantautor, representó, representa muchas cosas. Es un espejo no solo para músicos o artistas, sino para quienes nos impulsa la motivación diaria de hacer más justa la sociedad. De alguna manera, desde el desprendimiento, la dignidad y el arte, en Víctor se hace latente esta necesidad tan actual, en días de consumismo exacerbado de que la estética del momento debe ser la ética. Donde no debamos vivir en base a la exigencia de la apariencia de ser.

Hace unos pocos días, 45 años después de su asesinato, se hizo pública la sentencia por la que 9 exoficiales irían a prisión por 15 años y 1 día por el motivo de secuestro y el asesinato de Víctor Jara. Con esto se logra al menos un boquete en el muro de silencio construido en base a un pacto nefasto, de no hablar, por parte de las Fuerzas Armadas.

Con este fallo se logra también ganar una batalla por la verdad y contra el olvido, batalla que tiene su lucha cotidiana en cada uno de nuestros países. La batalla contra el olvido es lo que nos permite poder mirar hacia adelante, sabiendo qué fue lo que pasó. Este fallo resulta una derrota, como bien lo dicen los familiares de Víctor Jara, para quienes quieren negar la historia y también una derrota a la impunidad. Sin embargo, también dicen los familiares de Víctor Jara, un fallo que llega 45 años después no puede ser considerado justo.

Las canciones de Víctor son mezcla de lucha y amor es música y canto comprometido. De su guitarra y con sus manos salieron motivaciones para que muchos busquen la justicia y la igualdad. Por eso el ensañamiento militar en la tortura y el asesinato. Sin embargo, Víctor aparece constantemente desde sus canciones para recordar que aún seguimos vivos y queda mucho por hacer.

Manifiesto (Víctor Jara)

Yo no canto por cantar//Ni por tener buena voz
Canto porque la guitarra//Tiene sentido y razón
Tiene corazón de tierra//Y alas de palomita
Es como el agua bendita//Santigua glorias y penas
Aquí se encajó mi canto//Como dijera violeta
Guitarra trabajadora//Con olor a primavera
Que no es guitarra de ricos//Ni cosa que se parezca
Mi canto es de los andamios//Para alcanzar las estrellas
Que el canto tiene sentido//Cuando palpita en las venas
Del que morirá cantando//Las verdades verdaderas
No las lisonjas fugaces//Ni las famas extranjeras
Sino el canto de una lonja//Hasta el fondo de la tierra

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