POLÉRMICA POR LA PRESENCIA DEL OBISPO JUAN BARROSEl Papa y una visita que dejó varios hitos para todo el pueblo chileno

0 5

Fueron cuatro días de intensa agenda en que el papa Francisco acaparó la mirada de los chilenos, más allá de sus creencias, una visita que estuvo mercada por los casos de abuso sexual en la iglesia y por la presencia del obispo Juan Barros -acusado de encubrir al sacerdote Fernando Karadima- en varias citas oficiales del pontífice. Jorge Bergoglio arribó a Chile el lunes en una sobria ceremonia donde fue recibido por la Presidenta Michelle Bachelet para luego, a bordo del papamóvil, saludar a los chilenos en su camino a la Nunciatura. Ese día no hubo palabras, sólo saludos, bendiciones y sonrisas. “Es justo pedir perdón” A diferencia del primer día, el martes Francisco mantuvo una intensa agenda que comenzó con una visita oficial a La Moneda donde nuevamente se reunió con la Presidenta Bachelet. Fue el Palacio de Gobierno el espacio que escogió el pontífice para pedir perdón por los abusos sexuales cometidos en la iglesia chilena. “No puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza que siento ante el daño irreparable causado a niños por parte de ministros de la Iglesia. Me quiero unir a mis hermanos en el episcopado, ya que es justo pedir perdón y apoyar con todas las fuerzas a las víctimas, al mismo tiempo que hemos de empeñarnos para que no se vuelva a repetir”, dijo Francisco. La “incómoda” presencia de Barros Sin embargo, la polémica comenzaría pocos minutos después, cuando el papa ofició la “Santa Misa por la Paz y la Justicia” en el Parque O’Higgins que contó con 400 mil asistentes. Y es que entre los obispos presentes figuraba Juan Barros, quien ha sido sindicado por las víctimas de Fernando Karadima como uno de los encubridores del sacerdote. Sobre su mensaje, Jorge Bergoglio recordó a Juan Pablo II quien en ese mismo escenario celebró una misa en la primera visita de un papa a Chile que, en aquella época, vivía en plena dictadura. “Aquí, mientras las bombas lacrimógenas intentaban apagar el entusiasmo de la gente, las manos de presbíteros, sacerdotes y laicos se alzaban para detener la barbarie e implorar la paz, en un país que tiene por vocación el entendimiento y no el enfrentamiento”, recordó Francisco. Visita histórica a cárcel de mujeres Uno de los hitos que marcó la visita del papa a Chile fue su paso por el Centro Penitenciario Femenino donde fue recibido por cerca de 400 reclusas. Y fue histórico porque por primera vez un pontífice visitaba una cárcel de mujeres. Allí quizás el mensaje más llamativo no fue del papa sino que de la capellana del centro penitenciario, Nelly León, quien frente a Francisco, pero también a la Presidenta Michelle Bachelet que asistió de público, criticó al Estado enfatizando que “en Chile se encarcela la pobreza”. La reclusa Jeanette Zurita, que también habló en la ceremonia, pidió perdón a la sociedad y solicitó que se modifique las sentencias de las madres de los menores de edad, para evitar un daño a futuro en esos niños. Francisco, por su parte, enfatizó que “una condena sin futuro no es una condena humana, es una tortura” y remarcó: “Toda condena tiene que tener un horizonte. Eso exíjanlo a ustedes mismas y a la sociedad”. “Ir vestido de cura se está pagando caro” El martes continuó su larga jornada con una reunión con religiosos y obispos en la Catedral de Santigo. Allí, con la presencia de Juan Barros, Francisco volvió a hablar de los abusos sexuales en la Iglesia, pero esta vez desde otra mirada. El papa dijo que conoce “el dolor que han significado los casos de abusos ocurridos a menores de edad y sigo con atención cuánto hacen para superar ese grave y doloroso mal”, cuyo dolor también han vivido los religiosos, dijo el papa quien agregó que “además del desgaste por la entrega, han vivido el daño que provoca la sospecha y el cuestionamiento, que en algunos o muchos pudo haber introducido la duda, el miedo y la desconfianza. Sé que a veces han sufrido insultos en el metro o caminando por la calle; que ir vestido de cura en muchos lados se está pagando caro”. Luego se reunió sólo con los obispos chilenos donde, nuevamente con Barros en el lugar, el papa Francisco remarcó cómo se debe enseñar a los futuros religiosos y enfatizó que “los laicos no son nuestros peones, ni nuestros empleados. No tienen que repetir como ‘loros’ lo que decimos”. La molestia de los jesuitas El papa Francisco se trasladó hasta el Santuario del padre Alberto Hurtado donde rezó en la tumba del santo chileno y se reunió en privado con sus hermanos de la congregación jesuita. Allí no habló en público, pero bendijo unas sopaipillas que, por más que intentó, tardó en comérsela debido a que los presentes lo saludaban uno a uno. Más allá de la anécdota, esa tarde se sentía en el ambiente la molestia de los jesuitas por las constantes preguntas de la prensa por la presencia de Barros en las actividades del papa. El capellán del Hogar de Cristo, Pablo Walker, llamó a no empañar la visita del pontífice. Cita privada con víctimas de abusos El martes, el papa Francisco concretó una cita privada con víctimas de abusos sexuales en la Iglesia, cuyas identidades no se dieron a conocer, gesto que fue valorado por los denunciantes de Karadima, quienes, sin embargo, criticaron que en los hechos se mantenga al obispo Barros. Temuco y otra vez Barros El miércoles, el papa Francisco partió temprano a Temuco, su segunda escala en Chile, donde unas 40 mil personas lo acompañaron en la Misa por el Progreso de los Pueblos, ceremonia a la cual otra vez acudió el obispo Barros. Jorge Bergoglio enfatizó que “la unidad que nuestros pueblos necesitan reclama que nos escuchemos, pero principalmente que nos reconozcamos (…). Nos necesitamos desde nuestras diferencias para que esta tierra siga siendo bella. Es la única arma que tenemos contra la deforestación de la esperanza”. Una contraseña para los jóvenes Ya de regreso a Santiago, el papa Francisco se dirigió al Santuario Nacional de Maipú donde tuvo un encuentro con los jóvenes a quienes les entregó un discurso más cercano y lúdico enseñándoles la contraseña para “encender nuestro corazón”. Así, citando a san Alberto Hurtado, el pontífice les hizo repetir “¿Qué haría Cristo en mi lugar?” Matrimonio en el avión El viaje del papa Francisco a Iquique no estuvo exento de sorpresas. El pontífice casó, por priemra vez, a una pareja arriba de un avión. Se trata de los tripulantes del vuelo oficial Paula Podest y Carlos Ciuffardi Misa centrada en la inmigración La última misa de Francisco en Chile, realizada en la explanada de la Playa Lobito a medio llenar, estuvo centrada en la inmigración, remarcando que “esta tierra es tierra de sueños, pero busquemos que siga siendo también tierra de hospitalidad”. Francisco auxilió a una carabinera accidentada Un complejo incidente se registró durante esta jornada en Iquique, durante el recorrido del Papa Francisco por la ciudad. En momentos que el Pontífice saludaba a los fieles que seguían su recorrido, una carabinero montado cayó desde su caballo, mientras custodiaba el trayecto del líder de la Iglesia Católica. Según señalaron desde la institución policial, el caballo de la funcionaria, identificada como Ana Belén Aguilera, se asustó con los gritos de los feligreses, dejándola caer. Al evidenciar esta situación, Papa Francisco pidió detener la marcha y descendió del Papamóvil para socorrer a la mujer, quien posteriormente fue trasladada en ambulancia hasta el Hospital Regional de Iquique. De esta forma, la comitiva se mantuvo detenida por algunos minutos, pues el Pontífice esperó hasta que llegara el personal de emergencia que atendió a la joven para continuar con el trayecto. Durante la tarde, Aguilera recibió la visita del general director de Carabineros, Bruno Villalobos.

También podría gustarte

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.