#RepúblicaMujer #30Años ¡A nosotras, que nos lo merecemos!Estuvimos de fiesta en fiesta

0 78

A fines de los años 80, no era frecuente que se convocara a las mujeres –en general- a instancias de diversión, solo de diversión, sin obligaciones, sin condiciones derivadas de su rol tradicional, es decir a instancias que sólo suponían muchas ganas de pasarlo bien y mucha libertad.

Coherentes con nuestra prédica en el producto escrito, pensamos que también era bueno generar un espacio donde eso se pusiera en práctica. Y al mismo tiempo para fortalecer el “Ida y vuelta con la gente”, que describimos en otro lugar de esta edición. La invitación debía ser abierta a todas las mujeres que quisieran participar.

Así ideamos, organizamos y convocamos la primera fiesta en 1990, cuando LRM cumplía apenas dos años. Al efecto, montamos una enorme carpa en el estacionamiento de la sede del diario, la adornamos con guirnaldas, tapas de las ediciones publicadas hasta entonces, afiches con frases jocosas; preparamos algunas vituallas y bebidas, y conseguimos números artísticos en vivo como mimos, orquesta, monólogos humorísticos, entre ellos.

Nada de discursos, solo diálogos personalizados que nos dieron oportunidad a las periodistas de conocer más a nuestras lectoras, y a las que todavía no lo eran pero aunque sea por curiosidad estaban allí.

Esa primera fiesta fue inolvidable: la carpa se llenó de mujeres un poco intimidadas al principio, pero que rápidamente se enrolaron en la fiesta con mucho entusiasmo. Comimos, bebimos, charlamos y sobre todo bailamos.

La segunda fiesta se realizó en 1991 –tercer aniversario del suplemento- y la abrimos a varones que se sintieran algo atraídos por nuestras temáticas. Vinieron algunos. No se separaban de las mujeres a las que acompañaban, y se notó algo de inhibición en ellas. Tuvimos que hacer más esfuerzo para estimular la participación…

Hubo otra fiesta en 1992 – cuarto aniversario-, un poco más abierta todavía: también para varones que se sintieran atraídos aunque solo fuera por la fiesta. Entendíamos que era una manera de acercarlos a una forma nueva de disfrute.

La cuarta fiesta – en 1994, sexto aniversario- fue la de la integración total. Estaban invitados ellas y todos los ellos. Vinieron muchos y se divirtieron.

Y la última tuvo lugar en 1998, en festejo de la primera década de LRM.

Luego, circunstancias ajenas a nuestra voluntad nos impidieron replicar la experiencia que tanto valorábamos y que, sobre todo las lectoras, nos reclamaban cada año.

En cada una de las fiestas referidas circularon promedialmente un millar de personas. Y en cada una también hubo rincón infantil, para que niñas y niños que llegaron con sus madres tuvieran su propia fiesta con juegos y payasos, y las madres pudieran disfrutar por fin sin responsabilidades.

Durante las celebraciones, también se entregaron los premios correspondientes a los concursos a los que ya nos referimos, con sus respectivas preseas.

Ahora, dejamos hablar a las fotos, que dicen más que mil palabras.

También podría gustarte

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.