#OpiniónHace 57 años…

0 6

Un 10 de enero, hace 57 años, ocurrió el intento de asalto al local Central del Partido Comunista, ubicado en Sierra 1720 de entonces, hoy Fernández Crespo. Esta nota responde al hecho de haber estado ahí, nadie me lo contó, y de los que fuimos a la Justicia instruyéndonos causa por “Atentado y Lesiones” el juez Púrpura -denunciado por el diario El Popular en 1961 como un funcionario corrupto. La campaña que hiciera el periodista Rodolfo Porley aportó documentación al Poder Judicial y posteriormente la Suprema Corte, que decide su expulsión de la magistratura. Era el año 1961, gobierno herrero-nardonista, con Ballestrino como jefe de la Metropolitana, y Aguerrondo jefe de Policía de Montevideo. La Revolución Cubana tenía dos años y ya se sentía una campaña internacional de aislamiento, empujada en primer lugar por Estados Unidos y sus agencias, contando con los apoyos de los conocidos de siempre: grandes medios de comunicación y fuertes intereses empresariales -vinculados por miles de lazos con la estrategia “democrática” norteamericana- cuya línea fue y será: “América para los americanos”… del Norte. Como dijera años más tarde Seregni: “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”. Pero volvamos al 10 de enero. Noche trágica que arrojó un muerto: Serafín Billoto -funcionario de Ancap- que venía en la cabeza de cientos de agresores que atacan a tiros el local. Los que estábamos adentro, y sin armas, -como fue comprobado-, salimos a enfrentar a los agresores; a la cabeza Jaime Pérez, secretario General del Comité; en nuestras manos: piedras, ellos: balas y cuchillos. Jaime sale a la vereda y casi en la puerta se produce un cruce -como relatara posteriormente- vio a un hombre que con la mano derecha venía disparando con un arma de fuego, y en la izquierda tenía un cuchillo; Jaime cae apuñalado gravemente, al igual que Víctor Marcenero -obrero metalúrgico-, y otro compañero del Cerro; pudo haber otros, pero no recuerdo. Esto es un testimonio a pura memoria. En ese choque, casi en la puerta central -llegaron hasta ahí- se produce la caída y posterior muerte de Billoto. Al ser frenados se retiran los agresores, lo inaudito es que mientras Jaime está entre la vida y la muerte en el Casmu 1, viene el dispositivo policial, aísla la Casa del Partido y nosotros, los magullados, los sobrevivientes del asalto, quedamos presos y rodeados por la Policía. En la mañana el juez procede al desalojo, el allanamiento -en el que no encontraron armas- y nosotros, quizás cerca de un centenar, a San José y Yi detenidos; fuimos fichados. Dos días estuvimos en el patio, donde no faltaron los cánticos de la Internacional y el Himno Nacional y vivas al Partido, que asombraron a los presos comunes. El juez nos tipificó “agresiones y lesiones”. Fueron procesados varios camaradas; extrañamente habían fotografías que comprometían compañeros, pero no había ninguna de cómo recibe la puñalada Jaime, ni de los disparos de bala a nuestros heridos Varios fueron procesados y enviados a la Cárcel de Miguelete, algunos de mucha edad -caso de Pérez Pondal- querido vecino ‘gallego’ del casco del Cerro; creo que también fue Ribarroya, Pedro Balbi, Ruiz -de Funsa-, Milton Montemar -dirigente de la Federación Ancap-, son los que recuerdo… El malón no quedó impune: se movilizaron parlamentarios comunistas y demócratas, el Untmra, la Federación de la Lana, varios gremios la Prensa Progresista, la UJC, se interesó la FEUU. Quedaban dos hechos a superar: salvar la vida de Jaime Pérez e impedir que los heridos de bala fuesen a la cárcel. Culmino mi relato de un tiempo en que fuerzas oscuras, sin peso en la sociedad democrática fueron ganando terreno, sembrando odios y violencia hasta culminar en la dictadura. Construyamos un país en paz, con diálogo con partidos políticos fuertes; no debilitemos ni los partidos, ni la política, porque ello sólo puede traernos épocas sombrías.

También podría gustarte

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.