En el campamento masculinoLa costumbre del protagonismo

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La convocatoria era clara: “Si eres hombre, de balde estás escuchando o leyendo esto porque no estás invitado”. “Si te quiere acompañar un varón mayor de 16 años, ahí lo ves, pero de la cocina no pasa. Aunque tal vez ahí algo alcanza a ver y a escuchar, y algo aprende”. En el acceso al encuentro se avisaba: “Hombres no entran”.

Ya para el mediodía del 7 de marzo, había poco más de 60 hombres en el campamento, provenientes de diversos estados mexicanos y países del mundo. La confusión y la duda se incrementaba en el área designada a ellos. Algunos preguntaban: “¿Cuándo nos dejarán entrar para ayudar en la cocina?, ¿dónde vamos a cocinar?” Desconcertados, sólo les quedó esperar a que alguien solicitara su ayuda para algo.

Al campamento llegaron dos mujeres zapatistas: “Compañeros, queremos hacerles una petición. Siguen llegando hombres y no tienen tienda de campaña, les pedimos quienes sí la tienen, la muevan a la orilla para que ellos queden en medio y se cubran un poco el frío”. Algunos varones aprovecharon la oportunidad: “Compañera, cuándo nos dejarán entrar para apoyar? Nos dijeron que haríamos labores de cocina, limpieza”. Otro agregó: “¿Dónde están las regaderas (duchas)? ¿Dónde podemos tomar agua?”

Una mujer zapatista con voz firme les contestó: “Ya tenemos cubierta la parte de la cocina, la limpieza, todo. Por ahora no necesitamos apoyo, compañero. De las regaderas vamos a preguntar. Sólo les pedimos hagan espacio para sus compañeros”.

“Ni modo, yo estaba dispuesto a ayudar”, se alcanzó a escuchar una voz a lo lejos. Un adulto mayor dijo: “Soy Francisco Reyes, Concejal del Congreso Indígena de Gobierno. Me gustaría que ya que las compañeras zapatistas lograron reunirnos, pudiéramos platicar entre nosotros sobre lo que nos trae aquí, yo quisiera hablarles un poco sobre el proceso zapatista, de Marichuy, claro, si ustedes lo desean”. La mayoría aprobó la idea. Se sumaron más propuestas. Un “compa” argentino propuso lavar las letrinas porque estaban muy sucias, también recoger la basura: “no es posible que si nos ofrecieron este espacio, les dejemos un basurero”. Todos voltearon a su alrededor sólo para confirmar el hecho, pero nadie levantó un solo papel.

Para no provocar más incertidumbre, el Concejal propuso hacer una asamblea, presentarse. Luego de la ronda, algunos levantaron la mano para plantear temas y grupos de trabajo: pareja, amigos, cuestiones personales, trabajo, sexualidad, conciliación, cuerpo, casa, formación, lenguaje, contexto, difusión.

Ni cartas ni manifiestos

Alguien más propuso: “¿Qué les parece si además de lo que hablemos, redactamos una carta y se las hacemos llegar a las compañeras del Encuentro. Para decirles que estamos con ellas, que las acompañamos, que estamos afuera a la expectativa de lo que resuelvan allá adentro”. Aún no terminaba de hablar cuando le contestaron: “¿Crees que van a hacer un espacio en sus actividades para leer una carta redactada por hombres? No les interesa lo que hagamos nosotros, mucho menos están esperando una carta de nosotros. Ellas están hartas de que los hombres robemos espacios, que seamos los protagonistas. Dejémoslo así, nada de cartas ni mensajes”.

Enseguida se difundió la noticia: “Ayer, fuimos 10 compas al Caracol que está más adelante y los zapatistas nos dejaron bañar, hoy nos dan chance de regresar a darnos un regaderazo, conocer los murales…”. Nadie se opuso, pero la Asamblea organizada para las 10 de la mañana se corrió para las 3 de la tarde.

Para la hora de la comida, algunas mujeres acudieron al campamento a compartir la comida con sus compañeros.

Una hora y media después se escuchaban chiflidos y voces que gritaban: “Compas, ya vamos a empezar, acérquense”. Para ese momento se juntaron cerca de 70 hombres. La discusión se centró en la propuesta de un participante: “Compañeros, les propongo que recopilemos las reflexiones y hagamos un pronunciamiento”. Sólo un par lo secundaron, enseguida otros levantaron la mano: “Yo no me imagino un manifiesto, un pronunciamiento o algo por el estilo. Es un Encuentro de Mujeres, te imaginas si publicamos un texto, cómo lo van a tomar los medios, las mismas compañeras, la idea es dejar de ser protagonistas”, afirmó un joven que no pasaba de los 25 años.

Convencer y no vencer

“Votemos y lo que diga la mayoría”, propusieron algunos, pero el Concejal rechazó la idea y propuso seguir un principio zapatista que también es usado por las feministas: “Convencer y no vencer”.

La incertidumbre seguía en el ambiente: “Dicen que nos dejarán entrar para el cierre. Que va a haber ‘bailongo’´. Algunos se emocionaron. No querían dejar pasar la oportunidad de “sentirse” parte de esta historia, la que sería contada solo por mujeres.

De pronto alguien dijo por ahí: “Ya está confirmado, sí nos dejarán entrar para el cierre”. Enseguida las opiniones se dividieron: “A mí sí me gustaría entrar, pero me sentiría más cómodo si vinieran a invitarnos”. Y otro retrucó: “¿Tú te crees que van a venir por ti a llevarte de la mano? Hermano, no nos necesitan, están súper felices allá”.

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  1. Soyyo dice

    “Hombres no entran”

    HERMOSO MENSAJE DE UNIÓN E IGUALDAD…

    “Al mundo le falta un tornillo
    hay que llamar a un mecánico…
    a ver si lo puede arreglar…”

  2. ELADIO de PANDO dice

    AL FINAL SON ELLAS LAS QUE NO QUIEREN QUE EL HOMBRE SEA BUEN COMPAÑERO. NOS TIENEN POR INÚTILES (AUNQUE HAY QUE RECONOCER QUE ELLAS FREGANDO SON MEJORES…JE JE)

  3. maria dice

    PARA QUE VEAN QUE LAS MUJERES PUEDEN ESTAR SIN LOS HOMBRE PERO LOS HOMBRES NO PUEDEN ESTAR SIN LAS MUJERES PAR DE INUTILES JAJAJA

    1. Pitbull dice

      SI FUERAS MUJER, ENTENDERÍA LA BROMA…PERO COMO ES OBVIO QUE TENÉS BIGOTE Y ESTÁS DISFRAZADO PARA ENTRAR A INSULTAR A TODO EL MUNDO (TE SACO…) VEO TU COMENTARIO COMO UNA REVERENDA ESTUPIDEZ.
      CLARO…A FALTA DE IDEAS, COMENTARIOS TONTOS.
      SE VE QUE ESTÁS MUY SOLO… FALTA DE COMUNICACIÓN.

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