#IdearioA 150 Años de la Sociedad de Amigos de la Educación Popular

Los aniversarios “cerrados” convocan conmemoraciones especiales, son buenos momentos para profundizar reflexiones, evaluar aprendizajes y plantear nuevos desafíos.

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Este año lectivo 2018 reviste una importancia especial. El próximo 18 de setiembre celebraremos el encuentro de un grupo de jóvenes que supieron soñar juntos, seguramente sin poder predecir en aquel momento cuán importantes resultarían aquellos encuentros para pensar y hacer en educación. Y efectivamente, lograron cambiar la historia de todos los uruguayos generando la Sociedad de Amigos de la Educación Popular.

Cuando uno recorre las páginas de la historia no puede menos que sorprenderse de que ese conjunto de veinteañeros lograra una acción tan significativa, una verdadera revolución cultural de largo alcance que forjó la identidad de nuestro país. Entre sus principales referentes ubicamos a Elbio Fernández, el mayor del grupo con 26 años y primero en fallecer, José Pedro Varela de 23, Carlos María Ramírez de 21, Alfredo Vázquez Acevedo de 24 años.

Y aquella juventud desbordante fue la que quizás aseguró la fuerza de la propuesta y marcó para siempre que los uruguayos nos damos a pensar la educación desde una mirada inclusiva, contando con todos y cada uno de los ciudadanos como potenciales participantes de un proceso que desde el inicio se asoció con el desarrollo del país.

Expresó Varela en aquellos años “la educación preparará al niño para ser hombre y ser ciudadano, para cumplir estrictamente con sus deberes y hacer uso inteligente de sus derechos”. Una increíble anticipación de conceptos muy actuales como la educación vista como un derecho que asegura el acceso a todos los otros derechos humanos.

El último cuadrante del siglo XIX fue decisorio en la configuración futura de nuestro país. La inserción de Uruguay en el mercado económico internacional, la definición de un mito constituyente que diera nacimiento al joven Estado, la unificación del país bajo un solo poder, la viabilidad para sobrevivir ante dos gigantes como Argentina y Brasil fueron temas de permanente debate.

En ese contexto este grupo de jóvenes ve en la educación la herramienta idónea para avanzar y florecer como país, y ser el canal de la libertad necesaria para el pueblo.

Los problemas y desafíos del hoy son otros, el contexto internacional también, pero subiste una continuidad y ánimo de cambio, y una prevalencia de ver y sentir a la educación como herramienta principal para la mejora de la calidad de vida de uruguayas y uruguayos. Aquellos jóvenes marcaron, “matrizaron” nuestro destino.

Vivimos un siglo XXI en el que la globalización definitivamente se asentó, las migraciones son moneda corriente y el desarrollo científico tecnológico se acelera día tras día sin permitirnos asimilar el cambio cuando ya nuevos cambios aparecen. La educación tiene el desafío de colaborar en el proceso de apropiación de las transformaciones, pero también el Estado debe cumplir un mandado largamente requerido, el llevar la educación a todos los habitantes del territorio y hacerlo con la mejor calidad en igualdad de condiciones.

Michael Fullan expresó “estamos tan acostumbrados a la presencia de cambio que rara vez nos paramos a pensar qué significa realmente el cambio tal y como lo experimentamos. El quid del cambio es cómo asumen los individuos esta realidad” (*).

Y para esto debemos educar, para forjar ciudadanos que puedan responder a las diversas situaciones de la vida, habilidosos a la hora de forjar respuestas, interesados y curiosos para construir soluciones a los problemas esperados e inesperados que deberán afrontar en la vida cotidiana.

Aquellos jóvenes integrantes de la Sociedad de Amigos de la Educación Popular, supieron vislumbrar hace 150 años la importancia de la educación en la vida de las personas, como proceso habilitador de desarrollo humano, y ese sello, el de la mirada distributiva, el de la educación inclusiva, es el que nos rige para afrontar la innovación y las exigencias del mundo de hoy, aprovechando esta herencia.

Para el Consejo de Educación Secundaria, este 2018 será un año de celebraciones. Particularmente en setiembre, emprenderemos acciones concretas que nos permitan recoger este legado, reavivarlo, agradecer a aquellos jóvenes y tener la fuerza necesaria para distribuir el saber entre todos los jóvenes de hoy.

La agenda de actividades la daremos a conocer oportunamente, para la que estarán todos invitados. La intención reside en contribuir al debate por una educación popular en libertad desde los propios sujetos involucrados evaluando lo hecho y fundamentalmente proponiendo nuevas acciones. Al decir de José Martí “la mejor forma de decir es hacer”. En ese sentido vamos trabajando cada día.

(*) Michael Fullan, Los nuevos significados del cambio en la educación, Octaedro, España 2012, pág. 61.

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