#LaOtraMiradaLa hipocresía de Occidente ante los desafíos humanitarios de África

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El problema demográfico y la pobreza en África constituyen hoy el mayor desafío para el llamado continente negro, mientras la comunidad internacional, en opinión de expertos, se niega a ver más allá de la punta del iceberg.

Estadísticas de Naciones Unidas precisan que en 2060 Nigeria tendrá más de 470 millones de habitantes, los mismos que toda la Unión Europea (UE); el Congo tendrá 247 millones con una edad media de 24 años.

‘Si impresionan los actuales saltos a la valla en Melilla o estremecen las imágenes de cientos de inmigrantes en patera por el Mediterráneo, dentro de 30 o 40 años, la presión del crecimiento poblacional hará totalmente imparable este movimiento’, subrayó a Prensa Latina Afewor Kassa, investigador del Centro de Estudios Estratégicos.

A consideración de los analistas, es perfectamente legítimo que una persona que vive con escasos recursos y oportunidades quiera lograr una vida mejor.

De estar en una posición similar, también lo intentaríamos, como también resulta lógico que los ciudadanos de las naciones a donde llegan los indocumentados quieran que ese flujo se haga de forma controlada, sin afectar su día a día, manifestó Kassa. Pero lo que queda claro también es que lo que ahora aún puede ser controlable dentro de un par de décadas será imposible de contener. Simplemente nos desbordará este reto si no se soluciona en origen, añadió.

Ante la crisis aparecen voces desde otras partes del orbe proponiendo un Plan Marshall para África.

Los observadores destacaron que aunque esa y otras propuestas similares son bien intencionadas, muchas veces las buenas intenciones las carga el diablo.

Mandar aquí cantidades ingentes de dinero para que lo inviertan en proyectos de desarrollo, teniendo en cuenta el alto grado de corrupción de los gobiernos de la región, servirá para engrosar los bolsillos de unos cuantos líderes locales pero no para crear riqueza entre la ciudadanía, refirió Tadesse Mehari, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Addis Abeba.

Mehari señaló que lo que debería hacer Occidente, si realmente quiere aliviar los indicadores de miseria, es dejar que los Estados africanos puedan desarrollar sus economías.

Actualmente, el continente es competitivo en productos agrícolas, el 70 por ciento de su población vive de ese sector; sin embargo, tanto la UE como los Estados Unidos insisten en matar la competitividad de África, puntualizó el comentarista Bilal Derso.

Se destinan cada año más de 50 mil millones de euros a subvencionar los productos agrícolas obtenidos en Europa, a los que se añaden aranceles a la importación de los territorios en vías de desarrollo.

El resultado es que se aniquila la posibilidad no sólo de que África pueda generar riqueza exportando y los empresarios locales puedan reeinvertir los excedentes obtenidos en nuevas industrias, sino que además se arruina a los productores locales importándoles insumos subvencionados con los que no pueden competir, añadió Derso.

Lo que hay aquí, apuntó, es un problema de hipocresía; por un lado se les llena la boca con palabras de puertas abiertas en cuanto acogida de inmigrantes, derechos humanos y otros conceptos similares, mientras por otro defienden políticas populistas de subvenciones, impuestos, aranceles e intervención del mercado para proteger a determinados colectivos.

Quieren soplar y sorber para solucionar y se olvidan que generalmente cuando intentas hacer esas dos cosas a la vez lo único que consigues es acabar manchado, concluyeron los estudiosos.

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2 Comentarios
  1. Ana dice
    Es verdad que Occidente sigue siendo colonialista y no se hace nada por ayudar a mejorar siquiera la situación de los excluidos en Africa Se había hablado de instalar emprendimientos productivos en en ese continente para ir dando respuesta al problema de la emigración pero no ha pasado nada
  2. alfredo alsamendi dice
    Los fondos que llegan a África son en armamento para fomentar las eternas guerras civiles; los muertos son africanos; sea por bala o por hambre o por epidemias de enfermedades fácilmente comabtibles. Pero a África no llegan fondos ni infraestructura para sanatorios, hospitales, escuelas, para redes sanitarias de agua y saneamiento, ni campañas de vacunación ni alimentos, ni ropa ni medicamentos. Los productos africanos no se venden por los subsidios que la Unión Europea o EEUU brindan a su propia producción -algo que le prohíben hacer al Tercer Mundo-; tampoco pueden salir los habitantes africanos (no decían anda cuando si salían cazados como esclavos). Sí salen por supuesto, a precio de ganga las materias primas de África: hierro, petróleo, uranio, diamantes, oro. Estas rqquezas alen de los mismos lugaers donde llegan las armas. ¿Qué casualidad,no?

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