Las mujeres que faltan mucho más que números

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El 2018 todavía no ha cumplido cuatro meses, pero durante ese tiempo hay doce femicidios confirmados y tres mujeres cuya muerte todavía no está aclarada. Hasta aquí los números, pero detrás de ellos están las mujeres… que ya no están.
Saber quiénes eran, donde residían, que edad tenían, es importante. La muerte, más la evitable, es grave siempre. Pero en muchos casos otras circunstancias extienden el daño, como cuando hay niñas, niños o adolescentes que quedan sin madre o huérfanos del todo cuando el agresor mata y se mata.
Comenzó en enero, cuando el día 23, en Tranqueras, Rivera, Edelma Suanes, de 65 años, fue asesinada por su esposo, quien se quitó la vida.
El 9 de febrero en Fraile Muerto, Cerro Largo, Julia Olivera fue asesinada por su expareja cuando se dirigía a la casa de sus padres. Hacía siete días que se había separado de su esposo.
Vanesa Monzón Martínez fue encontrada sin vida el 19 de febrero en su casa del barrio Mevir 2 de Vergara, Treinta y Tres. Daniel Araújo Moreira, su expareja de 30 años, fue quien la asesinó y lo confesó. Capturado por la policía, se quitó la vida en la seccional donde estaba detenido.
En el barrio López de Tacuarembò, Shirley, de 25 años, fue asesinada por su tío de 49. El llegó a la casa alcoholizado y con un cuchillo: discutieron y la apuñaló en el pecho.
El 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, en Salto un retirado militar mató a Olga Costa Izaguirre, su ex pareja de 45 años y a uno de los policías que la custodiaba en su hogar luego de denuncias de la víctima por violencia doméstica. El otro de los efectivos pudo herir y detener al agresor.
En La Coronilla, Rocha, el 10 de marzo fue asesinada Mirtha Rocha, de 30 años, embarazada de 7 meses y con cinco hijos. El agresor fue Jesús Pampillón, sobre el que pesaba una medida cautelar por violencia doméstica y no podía acercarse a la víctima.
En Malvín Norte, Montevideo, el 16 de marzo María Esther Rovira Villanueva, de 86 años, fue asesinada por su hijo.
También en Montevideo, en el barrio La Comercial, una mujer de 51 años fue asesinada de varias puñadas por su ex marido. Mariana Luna Chiodi Suárez atendía el almacén que había instalado en su casa cuando él apareció portando arma blanca.
El 28 de marzo, en la localidad de Quebracho, Paysandú, Nelly Elizabeth Goyeneche Pintos de 41 años, fue asesinada por la ex pareja de su hija, que también mató al policía que acudió a su llamado de emergencia. Antes de fugarse, el agresor Martín Israel Bentancur, de 32 años, ºbuscó al actual compañero de la hija de Nelly y al no encontrarlo, prendió fuego a todo lo que encontró en el campo de su familia. Permaneció fugitivo varios días, al cabo de los cuales se quitó la vida.
El 8 de abril en Sarandí del Yi, Durazno, Laura Duarte de 41 años fue asesinada por su pareja, que se mató.
El 17 de abril, visitantes del camping 25 de Agosto, Florida, descubrieron una camioneta estacionada; cerca había un cuerpo de hombre colgando de un árbol y dentro del vehículo el cuerpo sin vida de una mujer, cubierta por una lona. Se investiga como femicidio por estrangulación. El hombre, de 38 años, era policía, vivía con su pareja identificada como Katia, en Canelones y había sido denunciado dos veces por violencia doméstica, la última el día anterior de constatados los hechos. Se le había retirado el arma de reglamento y sacado de la comisaría, trasladándolo al Instituto Nacional de Rehabilitación (INR). Estaban separados desde hacía unos meses y tenían dos hijos menores de edad en común.
También el 17 de abril, en un tambo de la zona rural de San Pedro, Colonia, fue asesinada una mujer de 35 años. Su ex pareja llegó al lugar y le asestó varios disparos que le causaron la muerte; a unos 100 metros del hecho, él se colgó de un árbol y se disparó en la cabeza. La víctima había radicado varias denuncias por violencia doméstica. Tenían dos hijos de 7 y 10 años en común; la víctima también tenía una hija de 16 años , fruto de un matrimonio anterior.
De los doce femicidios, 9 fueron perpetrados por parejas y exparejas de las víctimas y 3 por otros familiares (tío, hijo, yerno). Seis de los primeros se autoeliminaron luego de asesinar a las mujeres.
Quedan aún tres casos sin resolver. Se trata del de Daniela Pérez Rodríguez, encontrada muerta en el río Olimar, Treinta y Tres, con un balazo en la cabeza; el de Ana de 49 años, encontrada sin vida y en avanzado estado de descomposición el 27 de febrero en San José y el de Amanda de 96 años, a quien su esposo de 90 le quitó la vida con arma de fuego el 9 de abril.
El 17 de abril fue encontrado ahorcado con un cable en su celda de la cárcel de Santiago Vazquez, ex Comcar, Williams Pintos, quien en noviembre pasado había abusado y asesinado a Brisa González, de 12 años.
La Red Uruguaya contra la Violencia Doméstica y Sexual, que articula a prácticamente todas las organizaciones de la sociedad civil que en todo el país trabajan en violencia contra las mujeres y otras abocadas a la defensa de derechos humanos, hace tiempo que viene reclamando al gobierno que decrete Emergencia Nacional en esta materia, pero no ha tenido eco. También reclama que se dote de presupuesto a la Ley 19.580 de violencia basada en género, para que su completa implementación les garantice a las mujeres una vida sin ese flagelo. Si bien se está discutiendo la próxima (y última del actual gobierno) Rendición de Cuentas, de momento nada se ha dicho al respecto.

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