Marx, a 200 años de su nacimiento

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En la llamada Edad Moderna es difícil encontrar a un intelectual tan significativo que haya recibido durante décadas, toneladas de injurias, diatribas y acciones deliberadas en su contrahasta llegar a demonizarlo, tanto en el mundo político como en la academia. Sin embargo, él también le da gracias a la desgracia y a la mano con puñal, porque lo mató tan mal y siguió cantando.

Lo primero a decir es que, si bien lo recordamos por sus aportes a la Economía, Karl Marx se doctoró en filosofía en la Universidad de Jena aunque sus estudios hegelianos los realizó en la Universidad de Berlín. Así que su largo accionarcomenzó con la edificación del Materialismo dialéctico y el Materialismo histórico. Sin estas herramientas la labor posterior del pensador alemánhubiese sido imposible.

Su primer gran paso entonces, es en el terreno del determinismo en las ciencias sociales (igual que en las exactas), dando un salto cualitativo al considerar a la historia como ciencia, a la cual le aplicó el principio básico de la causalidad. Los posmodernos -por citar a los más publicados en las últimas décadas- combaten el determinismo; a su entender, cada evento pudo como no pudo haber ocurrido. De esta manera, la realidad es una suerte de acciones casuales. Marx en cambio, aplica la ley causa-efecto, en tal sentido, si conocemos bien los precedentes podemos vaticinar lo subsecuente. En otras palabras, que todo evento está predeterminado por sus causas ubicadas en el pasado. Hasta Freud llegó a la misma conclusión al entender que la situación actual de un paciente está definida por susexperiencias remotas dando vida al psicoanálisis. Hoy, ese método tiene pocos adeptos, pero el materialismo histórico y el psicoanálisis ayudaron a dar vida a la escuela crítica surgida en Fráncfort.

El estudio de la historia es decisivo en el marxismo, gracias a esta práctica Marx nos legó un conceptocardinal: el “modo de producción”. Sus estudios concluyeron que las sociedades se dinamizan conforme a la manera en que producen, y esta realidadabarca la totalidad de unstatus quo fuertemente interconectado. A partir de este enfoque, analizó la historia dividiéndola en varios periodos: comunismo primitivo, esclavismo, feudalismo, capitalismo, socialismo. Asimismo, tras descubrir que la política se debía a la lucha interna entre los que interactuaban en la vida productiva, nos heredó uno de sus aportes más apreciados: la “lucha de clases” (ello implica haber definido previamente, la estructura social basada en clases).

Sin ella como fundamento del presente, no hay marxismo (el historicismo le pertenece a Benedetto Croce). La razón es sencilla, porque -a su parecer- si hoy luchamos por crear las causas apropiadas, en consecuencia, otras generaciones verán levantarse un mundo más equitativo y sin clases sociales. Basado en esta teoría y en que los trabajadores no necesitan capital para producir las mercancías, Marx sienta las bases del Partido Comunista en el famoso Manifiesto que es leído todavía. En esas lides, le tocó enfrentarse con socialistas y anarquistas (Bakunin) en la Primera Internacional realizada en Londres en 1864.

Pero el trabajo más conocido de Karl Marx, nacido en Tréveris en 1818, ciudad ubicada en la provincia del Rin a escasos kilómetros de Luxemburgo, fue El Capital. Una obra monumental en el cual disecciona al capitalismo. Impresiona grandemente la minuciosidad y lucidez con que estudia el fenómeno clarificando su calidad científica. Si bien es importante la nitidez del análisis, impresiona más la revelación de aquello que permanece oculto, por ejemplo, el plusvalor. No obstante, lo significativo es cuando determina el punto clave del nacimiento y crecimiento del capitalismo, esto es, la separación de los productores con los medios de producción, así como la libertad mercantil generalizada.

La separación antes mencionada sepulta al siervo para hace nacer al trabajador y al salario. Mayor mercado, mayor ganancia con lo que la sociedad deja de ser eminentemente urbana para desarrollarse las ciudades. En 1900 la más grande era Londres con ocho millones de habitantes (un millón en 1800), París rozaba los cuatro (poco menos que New York) y Berlín apenas alcanzaba los dos millones.

Con una sociedad urbana girando alrededor del mercado, surge el Estado moderno junto a todas sus contradicciones, lo que mereció la atención de Marx. Un análisis completado por muchos pensadores posteriores: Friedrich Engels, Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo, Antonio Gramsci, Georg Lukács, et.

A 200 años de su nacimiento y en un mundo altamente alienado, convencido de que vivimos una realidad irredimible donde la única lógica es la del capital (el final de la historia), conviene recordar lo que “Moro” (sobrenombre cariñoso debido al color de su piel) solía decir: “La manera como se presentan las cosas no es la manera como son; y si las cosas fueran como se presentan la ciencia entera sobraría”.

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