EEUU abre su embajada en medio de un baño de sangreMasacre en la frontera entre Israel y Gaza: mas de 50 palestinos muertos

0 13

Estados Unidos inauguró oficialmente su muy polémica embajada en Jerusalén en una ceremonia que incluyó un video del presidente estadounidense, Donald Trump y dejó decenas de palestinos muertos. Una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad sobre situación israel-palestina podría celebrarse en próximas 24 horas, declaró el enviado palestino a la ONU.

Los soldados israelíes abrieron fuego cuando los manifestantes se acercaron a la valla fronteriza. De cara a esta jornada, el ejército israelí casi duplicó sus efectivos en torno al enclave y en Cisjordania, un territorio palestino ocupado por Israel, donde se anunciaron concentraciones, en principio de menor amplitud.

Trump dijo en la grabación para la ceremonia que Estados Unidos sigue comprometido con alcanzar una paz duradera en Oriente Medio, aunque el traslado de su embajada en Israel de Tel Aviv a Jerusalén haya provocado indignación. Una placa fue descubierta en la ceremonia. Unas horas antes tuvieron lugar unos violentos enfrentamientos a lo largo de la frontera de la Franja de Gaza, dejando al más de 50 palestinos muertos por fuego israelí y provocando 2.400 heridos en el día más sangriento del conflicto en años.

Decenas de miles se congregaron cerca de la frontera en protesta mientras que un número menor de palestinos que arrojaban piedras se acercaron a la valla y trataron de abrirse paso, con francotiradores israelíes colocados en el otro lado. El embajador estadounidense en Israel, David Friedman, también habló en la ceremonia en Jerusalén y Trump recibió una ovación cuando fue mencionado.

Friedman se refirió a la ubicación de la embajada como “Jerusalén, Israel”, arrancando muchos aplausos. El vicesecretario de Estado estadounidense, John Sullivan, encabezó la delegación de Washington en la inauguración, que contó también con Ivanka, la hija de Trump, y su marido, Jared Kushner, ambos consejeros de la Casa Blanca, así como el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin. El estatuto de Jerusalén es, tal vez, el problema más espinoso del conflicto palestino-israelí.

Israel considera a la ciudad entera su capital, mientras que los palestinos ven Jerusalén Este como la capital de su futuro Estado.

Los palestinos, que manifiestan desde el 30 de marzo en la frontera de la Franja de Gaza con Israel en la llamada “marcha del retorno”, sumaron su oposición a la apertura de la embajada estadounidense en Jerusalén, ciudad en donde quieren instalar la capital del Estado al que aspiran. En total, desde el 30 de marzo murieron al menos 91 palestinos. La Autoridad Palestina acusó a Israel de cometer una “horrible masacre” en la frontera de la Franja de Gaza con ese país y pidió “una intervención internacional inmediata para frenar la horrible masacre en Gaza cometida por las fuerzas israelíes de ocupación”.

Jerusalén, ‘fuera del tablero’

Los israelíes ven en la decisión estadounidense el reconocimiento de una realidad histórica de 3.000 años para el pueblo judío. Esta coincide con el 70º aniversario de la creación del Estado de Israel, en pleno entusiasmo nacionalista y fervor proestadounidense. “Jerusalén seguirá siendo la capital de Israel sea cual sea el acuerdo de paz que imaginen”, afirmó el domingo el primer ministro, Benjamin Netanyahu, durante una recepción frente a Ivanka Trump y Jared Kushner.

Pero la iniciativa unilateral estadounidense causó un enorme disgusto entre los palestinos, que la consideran el resultado del posicionamiento a ultranza adoptado por el presidente Trump a favor de los israelíes desde que asumió el cargo, en 2017. Según ellos, el traslado supone la negación de sus reivindicaciones sobre Jerusalén.

Israel se apoderó de Jerusalén Este en 1967 y la anexionó. Todo Jerusalén es su capital “eterna” e “indivisible”, afirma. Los palestinos, por su parte, quieren hacer de Jerusalén Este la capital del Estado al que aspiran.

Además, la religión agrava la sensibilidad del asunto, pues Jerusalén es una ciudad santa para musulmanes, judíos y cristianos. Trump prometió que mediará entre israelíes y palestinos en un eventual acuerdo diplomático “último”. Al anunciar el 6 de diciembre que reconocía Jerusalén como capital de Israel, quiso favorecer la búsqueda de una paz elusiva, “sacando a Jerusalén del tablero”, afirma. Para la comunidad internacional, Jerusalén Este sigue siendo un territorio ocupado por lo que las embajadas no deberían instalarse en la ciudad hasta que el estatus de la misma no quede zanjado por una negociación entre ambas partes.

‘Amigo de Sion’

De los 193 países de la Asamblea General de la ONU, 128 condenaron la decisión de Estados Unidos, incluyendo aliados de ese país, como Francia y Reino Unido. La votación provocó la ira de Washington y amenazas de retorsión por parte de su embajadora ante la ONU, Nikki Haley. Pero, desde entonces, la indignación parece haber disminuido. Jerusalén se ha llenado de banderas israelíes y estadounidenses y de carteles que rezan “Trump make Israel great again” (Trump hace que Israel vuelva a ser grande) o “Trump is a friend of Zion” (Trump, amigo de Sion).

Sin embargo, los palestinos consideran que la fecha elegida es una “provocación”, 24 horas antes de las conmemoraciones de la “Nakba”, la “catástrofe” que constituyó la creación de Israel para cientos de miles de palestinos, forzados a huir de sus hogares en 1948. De momento, sólo Guatemala y Paraguay se han comprometido a imitar a Estados Unidos y trasladar su embajada.

También podría gustarte

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.