Se estima que en 2016 recaudaron entre 5.500 millones y 7.000 millones de dólaresLas redes sociales y el tráfico de 2,5 millones de migrantes

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Por lo menos 2,5 millones de personas cayeron en manos de redes de traficantes en 2016, las que recaudaron entre 5.500 millones y 7.000 millones de dólares, concluyó el último estudio de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Onudd), con sede en Viena.

La publicación del “Estudio Global sobre Tráfico de Migrantes de 2018” siguió a la llegada a España de más de 600 personas rechazadas por el nuevo gobierno populista italiano, que les negó el ingreso siguiendo su política contra la inmigración.

En la presentación del informe, muchos representantes de estados miembro expresaron su preocupación por el papel de las redes sociales en el tráfico de personas.

El estudio concluyó que se usan muchas plataformas de redes sociales para promocionar los servicios de tráfico mediante publicidades en Facebook, por ejemplo, en las que los propios involucrados comentan y dan su opinión y su experiencia sobre el mismo.

Los delincuentes suelen llamar la atención de las personas que están pensando en emigrar con fotografías lindas e información logística, opciones de pago y métodos para ponerse en contacto con ellos.

Los estados miembro siempre han gestionado las migraciones por su cuenta, pero desde 2016 decidieron aunar esfuerzos para elaborar un Pacto Mundial sobre Migración mediante negociaciones intergubernamentales, que todavía están en marcha. Y en el próximo diciembre habrá una Conferencia Intergubernamental en Marruecos para seguir con el tema.

El informe, presentado el 13 de este mes y conocido como el lanzamiento en Nueva York del Primer Estudio Mundial sobre Tráfico de Migrantes, en la sede del foro mundial, es muy amplio, pero subraya el papel de las redes sociales en todo el negocio.

Las investigadoras Kristiina Kangaspunta and Angela Me presentaron el informe y discutieron sus resultados con los representantes de los estados miembro presentes en la reunión.

El tráfico varía mucho según el área y el tipo de ruta que se use. La duración de la travesía, por ejemplo, depende del viaje, que puede ser por tierra y por mar, y de la organización que lo lleva adelante.

Las travesías más rápidas pueden durar entre 15 y 20 días, cuando los traficantes entregan contactos a los migrantes sobre los diferentes pasos de la ruta. Ese método se usa especialmente para mover personas de Asia meridional a Grecia.

El informe plantea la cuestión de cómo gestionar la crisis migratoria, y las diferentes personas ofrecen diversas respuestas. Desde la ONUDD se alienta a los estados miembro a compartir la información.

Por otro lado, la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) urgió a la comunidad internacional a actuar con rapidez para evitar una crisis de refugiados.

Oussama El Baroudi, oficial de comunicaciones de la OIM, dijo a IPS: “Detener un barco o más en el mar Mediterráneo no es la respuesta a los problemas migratorios de Europa”.

“Se necesita un enfoque integral para contar con una buena gobernanza de las migraciones, combinada con oportunidades para el movimiento seguro y ordenado, una gestión humana de la frontera y para contrarrestar a las redes de tráfico. Salvar vidas siempre debería ser nuestra prioridad”, subrayó.

“Debemos encontrar con urgencia los medios para ayudar a los migrantes rescatados y trabajar por un método integral para apoyarlos a ellos y a los estados de toda Europa”, abogó.

“La OIM urge a la Unión Europea (UE) a reconsiderar la revisión del Reglamento de Dublín, basado en la propuesta del Parlamento Europeo, y a alcanzar un acuerdo en el Consejo que garantice la solidaridad entre los estados miembro y así respetar las disposiciones de los tratados”, añadió.

Algunas organizaciones no gubernamentales consideran que los estados actúan con demasiada lentitud como para frenar la crisis migratoria.

“Las instituciones y los gobiernos europeos no siempre afrontaron bien esta crisis y tienen dificultades para ofrecer opciones seguras y humanas, así como atención adecuada y apoyo a las personas afectadas por el trauma de conflictos y desplazamientos”, explicó Chelsea Purvis, responsable de campaña de Mercy Corps, en diálogo con IPS.

La zona del Mediterráneo no es la única que preocupa por la crisis migratoria, como denuncian muchas organizaciones civiles.

David Kode, encargado de campaña de la alianza de la sociedad civil Civicus, urgió a los estados miembro a repensar su enfoque con respecto a los refugiados palestinos.

“Actualmente, hay unos siete millones de refugiados palestinos en todo el mundo, incluidos los 1,3 millones de la Franja de Gaza”, precisó.

“Si algunos países siguen apoyando las acciones de Israel y otros se mantienen callados frente a las atrocidades cometidas contra los palestinos, habrán muy pocos cambios. Mientras, las fuerzas israelíes siguen usando una fuerza innecesaria, indiscriminada y desproporcionada contra los palestinos”, añadió.

El éxito de los traficantes, según el informe, radica en la confianza que generan con los migrantes. Por eso, a menudo, “tienen la misma ciudadanía que ellos” y apuntan a los jóvenes de pequeños pueblos, que son más propensos a creerles.

Otras tácticas pueden ser engañosas y manipuladoras. A veces usan Facebook para hacerse pasar por empleados de organizaciones no gubernamentales o personal de falsas organizaciones de la UE.

Algunos traficantes, por ejemplo los relacionados con migrantes afganos, se presentan como asesores legales de solicitantes de asilo en varias plataformas de redes sociales.

“Las organizaciones criminales muestran, por desgracia, una gran capacidad para explotar las nuevas tecnologías y ampliar sus beneficios”, observó El Baraoudi.

“Las redes sociales son obviamente una gran ventaja para la coerción y pueden contribuir al tráfico de personas, como se vio en Libia”, apuntó.

Por otro lado, los migrantes aprovechan las redes sociales para discutir sobre cuestiones puntuales relacionadas con la migración y el uso de los servicios de los traficantes.

En algunos casos, las redes sociales pueden servir de “foro de consumidores” para compartir experiencias con traficantes específicos, como si fuera una herramienta de investigación.

Por ejemplo, los sirios las usaron mucho para investigar a los traficantes y preguntar a otras personas detalles usando Skype, WhatsApp o Facebook.

Al ser consultado sobre cómo la ONU, los estados miembro y las ONG pueden también recurrir a las redes sociales para contrarrestar el tráfico, Kangaspunta y Me respondieron que deben aprovechar el poder de estas para crear comunidades, así como los migrantes advierten a las personas sobre los peligros de contratar esos servicios.

Por su parte, Purvis aclaró: “El interés de Mercy Corps es usar la tecnología y las redes sociales para ayudar a los refugiados en movimiento a encontrar seguridad, y nuestro programa Signpost opera en Europa y en Jordania”.

“Utilizar una plataforma en línea ofrece a los refugiados información precisa y con hechos en su propio idioma sobre las opciones y sobre cómo pueden acceder a servicios en el país en el que se encuentran”, añadió.

“El resultado deseado es que los estados, las organizaciones internacionales y otros actores trabajen para lograr sistemas migratorios que, como mínimo, no exacerban las vulnerabilidades, sino que garanticen la protección de los derechos humanos de los migrantes, independientemente de su estatus, mientras la migración se da en un marco de respeto del derecho y en sintonía con los intereses en materia de desarrollo, sociales, humanitarios y de seguridad de los países”, detalló El Baraoudi, refiriéndose al objetivo de la OIM.

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