#OpiniónNada más sin apuro que un pueblo haciendo su historia

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Pocos días hay con la importancia que tiene el 1º de mayo para el pueblo y lo/as trabajadore/as. No solo por la reivindicación histórica y de memoria hacia luchadores que entregaron su vida para construir una sociedad más justa y un mundo distinto, sino por la implicancia concreta que tiene en cada hora, incluso las horas previas, el 1º de mayo.

Hace años que voy, 20 por lo menos. Incluso antes, con mi viejo salíamos en caravana de bicicletas y mochilas con mandarinas… atravesábamos Montevideo desde el Parque Rivera a Avda. Del Libertador.

En el tiempo que llevan algunos cambios importantes y necesarios en nuestras sociedades, se excusan y escudan tanto la resignación como el oportunismo.

El neoliberalismo nos colocó frente a la estrategia de que gestionemos la vida misma como si fuera una empresa. Dislocando las necesidades y los deseos. Colocando el consumismo como fuente de felicidad y el tener como validez del ser.

Transformar la sociedad implica un tremendo acumulado de transformaciones de situaciones en las que disputamos cotidianamente el sentido de la vida. Donde no hay un proyecto pre-claro que unifica esos resultados sino algo más complejo. Son además luchas que muchas veces demoran en ser “reconocidas” por “el proyecto”. Por esto, es tan importante reconocer esos espacios de disputa, de resistencia y de creación de lo nuevo. Para que no los copte el sistema y para que se “invisibilicen” o disimulen en el discurso de un proyecto general o universal que no puede poner ojos en las situaciones.

El marketing ha traducido mal las imágenes de la síntesis de algunos sucesos históricos. Por ejemplo, referenciamos la Toma de la Bastilla como el momento del triunfo de la revolución francesa, sin reparar en la construcción subjetiva y cultural que la precedió e hizo posible esa revolución. De hecho, en la Bastilla no había más que 7 prisioneros, unos pocos custodias y algunas municiones. Claramente esto no le quita mérito a semejante acción rebelde. Sin embargo, al quedarnos con esa idea, muchas veces pretendemos más toma de bastilla que caminos previos de trasformaciones que además implican construir y construirnos en situaciones. Por lo tanto transformarnos.

En esa premisa que nos inculcó el neoliberalismo, de que nuestra vida pase a ser gestionada como una empresa, estamos perdiendo varias batallas.

Por otro lado, la gestión aparece en lo público y en lo privado como una actividad neutral, desacoplada de la política. Por momentos, vinculada solamente a definiciones singulares desconectadas y por momentos pretendiendo ser en sí misma actividad política.

De hecho hoy la gestión se pretende mostrar aislada de la ideología. Como si se tratara solamente de administrar objetos o neutralidades.

Sin embargo, siendo la gestión un espacio de la política, que está contenida en ella, precisa de la política para poder avanzar, cuando se pretende democrática. Sin la política construyendo y expandiendo procesos de transformación y acumulación, no hay gestión por más de izquierda que se pretenda, que pueda avanzar demasiado. En las bases de la sociedad, se precisa de mucha política para que tenga sentido procesos transformadores; que tengan sentido y sostén. Olvidando esto, licuamos la política como actividad humana y esperaremos de la gestión algo que no podrá dar.

No hay discusión sobre aspectos de la gestión que no tengan que ver con la política y por tanto con las ideas. Pensar que la gestión corresponde solo al tópico de lo técnico es renunciar a un montón de transformaciones posibles y necesarias.

Decimos entonces que las transformaciones siempre vienen de lejos, pero en el presente se alimentan de la disputa concreta de las situaciones en las que nos movemos; se alimentan de los movimientos transformadores que emergen constantemente aunque no pidan permiso ni tuvieran lugar reservado en el proyecto universal escrito. Por eso se validan todas las luchas, aunque por momentos y en algunos puntos parezcan (y sean) contradictorias. No siempre debemos forzar las síntesis. La actuación militante que protagoniza cada lucha, se merece el reconocimiento.

Cambiar el mundo amigo Sancho, que no es locura ni utopía sino justicia, hizo decir Cervantes al Quijote.

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1 comentario
  1. yamandu (@yamandius) dice
    https://www.diariolajuventud.com/single-post/2017/11/08/Topolansky-sali%C3%B3-al-cruce-del-Plan-de-Vivienda-Popular (sep, es de los “otros”, antes los “compa”, esos, los foquistas… los 6 puntistas… los ex… cumpliendo con la ley del ex… la peor astilla, la del propio palo) http://mirarhoy.blogspot.com.uy/2011/09/mujica-topolansky-y-fernandez-huidobro.html , sep, es que los molinos de viento a veces se vuelven dragones de fuego y matan con sus aspas haciendo energia eolica… (lo que mata es la humedad, decian antes) http://www.republica.com.uy/huidobro-reclama-la-aprobacion-leyes-defensa-nacional/ y aqui la bicicleta donde se subio el quijote new age, sin mandarinas y aqui?? https://elblogdejuanjopereyra.blogspot.com.uy/2017/04/mujica-sobre-libro-de-huidobro-busca.html … un comentario interesado, será? porque TODO ES POLITICA, si las ideologias se meten institucionalmente para hacer de la (des)informacion, parte de las “armas silenciosas para las guerras tranquilas” sojuzgando pueblos no como artiguistas, sino como bonaerenses o portugueses… Esto no es por “poder del pueblo”, por ahora, sino por sojuzgamiento de masas a ciertos sillones donde las ficciones se novelan con historia de democracia… segu… ni abrazos, ni culebras ni sapos… solo principes del beso de la muerte para darles belleza neoprogreliberal…

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