#OpiniónPensemos en los otros

1 277

La Presidencia de la República al parecer por convenio, otorga a sus empleados la posibilidad de obtener rebajas en la matrícula y en las cuotas del Colegio Nuestra Señora del Huerto, una institución privada y católica.

El convenio si existe viola la Constitución.

Es un colegio de enseñanza religiosa.

Aunque el Estado no ponga dinero, hay una bonificación que induce a los empleados de Presidencia a tener una educación católica para sus hijos y para sí mismos.

No hacemos valoraciones del centro de enseñanza; en este caso a quien reclamamos es al Estado que cumpla el mandato constitucional de laicidad, implícitamente consagrada en nuestra Ley Fundamental.

Ninguna religión tiene que tener privilegios estatales, nuestro sistema político no lo admite, y la libertad de cultos y el Estado neutral deberían garantizarlo. Es discriminación religiosa porque si van a favor de una creencia van en contra de las otras y también de quienes no profesan ninguna.

Podría ser una decisión inconstitucional de nuestro Gobierno estatal.

Les pedimos que mediten porque siempre están sucediendo estos lapsus que no hablan de una laicidad plural sino de supremacías, y no es un buen mensaje para la democracia uruguaya que esto suceda.

Es favorecer a un culto desde el Estado que se declara laico.

Es diferente si el privado promueve rebajas al funcionariado presidencial.

De la situación se infiere otra cosa.

Se estaría promoviendo un colegio religioso católico. Esté siendo usado o no dicho beneficio, es indiferente.

No es lo mismo una cuestión asistencial o de cualquier producto de consumo equis, que cuando se trata específicamente de enseñanza con perfil religioso.

Si se hace un contrato para hacer propaganda de una cooperativa promoviendo descuentos, ahí no se “venden” valores religiosos.

Tampoco hay colegios de enseñanza de TODAS las religiones lo cual ya es una desigualdad intrínseca que el Estado debería garantizar que no existiera y no ayudar a lo contrario.

Las intencionalidades en estos casos no cuentan, es irrelevante si se quiso o no cometer la discriminación, simplemente se aprecia como tal porque los involucrados lo perciben así -las otras religiones, los ateos- e incluso lo es de acuerdo a Derecho.

También puede leerse como falta de confianza en el sistema educativo público, que dicho sea de paso, ya está bastante difamado.

Ojalá haya aclaraciones oficiales que sean eso; claras, transparentes.

El respeto a las minorías culturales, la promoción de las poblaciones relegadas, las políticas públicas que promuevan la equidad social paliando desventajas históricas y como contrapartida la no exacerbación de prebendas a sectores que han liderado procesos de opresión social desde la creación de las instituciones y antes, son cuestiones que están hoy sobre la mesa.

Hay que ser muy cuidadosos porque estos temas están en la sensibilidad pública no en vano ni como adorno de una gestión progresista, sino en la base de una agenda de derechos de profundización y expansión democrática que comienza a cumplirse, solventada en un cambio cultural acorde a estos tiempos.

Aparte ya basta de favorecer a quienes impusieron su cultura hace más de 500 años como si precisaran ayuda para establecer sus paradigmas.

“No ser consciente de que se vive en una sociedad que actúa con un sistema de privilegios permite que ellos sigan existiendo, ya que los privilegios siempre se obtienen a costa de los derechos de alguien.” Mariana Olisa – Universidad Autónoma de Barcelona.

También podría gustarte
1 comentario
  1. Yama Dym dice
    uupps… otra vez el dedo en el ventilador?? a la moderacion?? y we… saludos fraternos… nos guste o no… a todos…

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.