La travesía lo llevó a recorrer África occidental, pasando por Malí, luego Agadez, en Níger, y cruzando el desierto del Sahara, hasta una ciudad en oasis en el sur de Libia“Todos los caminos que llevan de Senegal a Italia son peligrosos”

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El Adama Diallo se fue de su país natal, Senegal, el 28 de octubre de 2016 con el sueño de llegar a Europa y una obstinada determinación que lo llevó a optar por una ruta alternativa y peligrosa, a pesar de no tener los documentos en regla.

La travesía lo llevó a recorrer África occidental, pasando por Malí, luego Agadez, en Níger, y cruzando el desierto del Sahara, hasta una ciudad en oasis en el sur de Libia.

En el camino se cruzó con traficantes de personas fuertemente armados, bandidos y personas agonizantes, quienes tenían su mismo sueño, pero muy débiles ya por la falta de agua y de alimentos, que habían quedado abandonadas bajo el sol abrasador del norte africano.

“Todas las rutas hacia Agadez, y hasta Libia e incluso hasta Italia, son peligrosas”, relató Diallo, quien casi no sobrevive, en diálogo con IPS en un programa de la radio Afia FM, el día 3 de este mes, en la localidad de Grand Yoff, en Dakar.

“Para mí, el sueño de llegar a Europa de forma irregular se terminó, y recomiendo a todas las personas que consideren hacerlo, que abandonen la idea ahora”, sentenció Diallo, de 32 años, quien terminó regresando a Senegal el 5 de diciembre de 2017.

Diallo contó con la ayuda de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), que trabaja en coordinación con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y el gobierno de Libia para ayudar a los migrantes irregulares a regresar a su país.

Diallo, incluso, se convirtió en voluntario de una innovadora iniciativa de la OIM para generar conciencia, la campaña Migrantes como Mensajeros (MaM), en el marco de la cual se capacitan emigrantes retornados para que compartan sus experiencias de peligros, trauma y abuso.

Diallo llegó a Sabha, en el sudoeste de Libia y se encontró con que “casi toda África estaba ahí: malienses, gambianos, marfileños, nigerianos, entre otros”. De ahí pensaba tomarse un barco para llegar a Italia, pero fue secuestrado de inmediato por bandas de traficantes de personas.

“Me pidieron un rescate de unos 800 dólares para recuperar la libertad, que pagó mi familia una semana después desde Senegal”, relató.

La experiencia le demostró que ni el color de piel ni la nacionalidad garantizan la solidaridad a la hora de sacar provecho.

“Los negros traicionan a sus propios hermanos y se los entregan a los árabes. Ellos negocian el rescate en nombre de sus jefes árabes”, relató.

Tras su liberación, permaneció 10 meses en Libia, todavía con la esperanza de llegar a Italia. Pero cuando lo detuvieron las fuerzas de seguridad y lo mantuvieron con miles de personas más en un centro de detención en Trípoli en condiciones inhumanas se dio cuenta de que lo único que quería era regresar a su casa.

Lo tuvieron dos meses en celdas que estaban tan superpobladas que estaban “hacinados unos sobre otros como pescados”, relató.

“Alguna gente dormía parada y otra se pasaba la noche en baños apestosos; solo comíamos una vez al día. Fue terrible”, recordó Diallo.

Lo soportó hasta que tuvo la oportunidad de regresar a su casa con ayuda de la OIM.

“Las radios comunitarias están cerca de la gente”, explicó Mamoudou Keita, periodista de Radio Afia, destacando los beneficios de ese medio. “Es una buena estrategia de comunicación”, apuntó.

“Pero no debe limitarse a los medios. Debe llegar hasta la calle, las mezquitas y las iglesias para estar seguros de que todo el mundo entiende el mensaje”, añadió Keita.

“Además, los mercados son buenos lugares para hacer correr la voz porque algunas madres pagan los viajes (irregulares) de sus hijos a Europa. Deben saber que está mal desde el punto de vista moral y que es peligroso”, añadió.

El Hadji Saidou Nourou Dia, portavoz de la OIM en Senegal, dijo a IPS que la agencia trabaja con 30 radios comunitarias vinculadas a la Asociación de la Unión de Radios Asociadas y Comunitarias de Senegal.

Las emisoras se encuentran en Dakar, Tambacounda, Kolda y Seidhou, donde es muy común la emigración irregular.

Las emisoras pertenecen y las manejan líderes comunitarios, que escucha la gente y cuyas sugerencias consideran.

“Nuestra colaboración, que terminará en diciembre de 2018, consiste, entre otras cosas, en fortalecer la preparación de los periodistas de radio sobre la mejor forma de tratar la información relacionada con la migración”, apuntó.

“Cuando uno que emigró habla sobre su propia experiencia y sobre las cosas que vivió, eso puede invitar a los interesados en emigrar de forma irregular a pensarlo dos veces antes de tomar esa ruta”, explicó Diallo.

Hubo un programa similar al que participó Diallo en Pikine, en el este de Dakar, en la radio Oxy Jeunes FM.

El cantante de hip-hop Matar Joudia Ndiaye, llamado Gran Majou Yolof, es él mismo un emigrante retornado.

“Es posible tener éxito quedándose en tu país”, aseguró el artista, autor de una canción llamada “Detengan la Inmigración Irregular”, apuntó.

“Vi con mis propios ojos a la gente muriendo en el desierto del Sahara y a las mujeres prostituyéndose para sobrevivir cuando se quedan sin dinero”, relató.

“Además, los traficantes de personas violan a las mismas mujeres que deben ayudar a llegar a Europa”, añadió, en un programa de radio emotivo, conducido por el periodista Codou Loum, de la radio Oxy Jeunes.

Ndiaye estuvo dos meses en Libia en 2016 y pagó unos 1.400 dólares a los traficantes para que lo ayudaran a llegar a Italia, pero nunca llegó.

Y a los padres que le pagan el viaje a sus hijos para que vayan a Europa, les dijo: “Dejen de presionar a sus hijos para que se hagan ricos con rapidez y mantengan a sus familias”.

“Pagar un viaje irregular a Europa no es algo bueno porque si matan a sus hijos, será una gran pérdida para ustedes”, subrayó.

Ramatoulaye Diene, defensora de la migración legal y figura pública de este país, quien también estaba en el programa de radio con Ndiaye, comentó que todo el mundo tiene derecho a migrar. Pero subrayó que debe hacerse de manera formal y legal para evitar caer trampas.

Diene coincidió con Diallo de que es posible lograr el éxito en África, pero también instó a los gobiernos africanos a hacer más por los jóvenes y a crear un ambiente favorable que los atraiga para quedarse y no embarcarse en travesías peligrosas.

“Creo que los gobiernos africanos fallaron en su deber de ayudar a los jóvenes a prosperar y mejorar sus vidas en su país. Deben apoyar a los jóvenes mediante programas de empleo y políticas de migración legal”, precisó.

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