Con el seudónimo de Bill Smith, tuvo éxito en el hipódromo en los años 40 y 50.Wilhemena ‘Bill’ Smith: la primera jinete en Australia que vivió como un hombre

Escondió tan bien su identidad que nadie supo que era mujer hasta que falleció en 1975.

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Hasta 1979, en Australia, las mujeres tenían prohibido competir contra los hombres en las carreras de caballos.

En un pueblito rural en Far North, Queensland, sin embargo, una mujer decidió desde joven que no iba dejar que su género fuera un obstáculo para su pasión.

Wilhemena Smith, mejor conocida como Bill “Girlie” Smith, vivió en secreto su vida como hombre para seguir sus sueños de ser jinete y entrenador con licencia a principios del siglo XX.

Escondió tan bien su identidad que nadie supo que era mujer hasta que falleció en 1975, cuatro años antes de que mujeres como Pam O’Neill y Linda Jones quedaran en los anales de la historia australiana como las primeras mujeres jinetes registradas para correr contra los hombres.

“En una palabra, ella es un enigma”, dice Ivan Searston, editor del libro ‘Ghosts of a Mining Town’, que detalla lo poco que se conoce de la extraordinaria vida de Smith. “Se forjó una vida para sí misma y su vida dependía de ser varón”, agrega Searston.

Durante 70 años, Smith vivió una vida de reclusión a fin de encontrar trabajo con más facilidad e ir en busca de sus sueños. Huérfana de muy joven, Smith nació en 1886 y creció al oeste de Australia.

“A la impresionante edad de 16, decidió que ya era suficiente y de algún modo subió a bordo de un barco y terminó en el norte de Queensland”, cuenta Searston.

“No estamos seguros de cuándo llegó al norte de Queensland pero hemos podido rastrearla en un trabajo en una fábrica de cerveza en Cairns; también trabajó en minería al oeste de Cairns y probablemente, cuando tenía unos 30 años, se interesó mucho por los caballos y pareció tener mucho eco en ella como para conseguir una licencia de jinete y de entrenador”, continúa el autor.

Con el seudónimo de Bill Smith, tuvo éxito en el hipódromo en los años 40 y 50, compitiendo en varias ciudades de Queensland como Cairns, Mareeba, Mount Garnet, Innisfail y Herberton.

“A nivel regional, tuvo bastante éxito. No estaba al mismo nivel que digamos Michelle Payne, la mayor jinete australiana en este momento que ganó la Copa Melbourne 2015, pues competía en carreras de pequeños distritos rurales”, dice Searston, quien reside en Herberton.

Bill Jessop, de 87 años, le dijo a CNN que recordaba que cuando tenía 12 años sus padres se hicieron amigos de Bill Smith.

Nos cuenta que “él solía venir a nuestra casa, dado que vivíamos detrás del hipódromo. Era muy callado.”

“Competía en el Monte Garnet y alrededor de ahí, y recuerdo que tenía un semental grande que solía corcovear”, agrega.

“No teníamos idea de que Bill era mujer. No salió a la luz hasta después de su muerte”, recuerda Jessop.

“Era muy convincente. Vestía un pequeño sombrero gris y siempre vestía traje cuando venía a visitarnos por la mañana. Siempre vestía un chaleco apretado alrededor de su pecho”, cuenta.

-Varias personas sospechaban-
Sin embargo, no todos estaban convencidos. La jinete de voz suave se ganó el apodo de Bill “Girlie” Smith cuando sus colegas comenzaron a sospechar de su comportamiento; Smith casi nunca usaba los vestuarios y llegaba justo antes de cada carrera, con su vestimenta de jinete debajo de su ropa de calle.

Su identidad casi fue revelada varias veces, incluso cuando ella y otro jinete fueron lanzados de sus monturas. Ella se quedó sin aire, y para ayudarla, el otro jinete le desabrochó sus pantalones.

Según Searston, también hay historias de que sus competidores la acorralaron e intentaron quitarle la ropa en el vestuario.

Hasta 2005, Smith fue enterrado en una tumba sin nombre.

Enfermera mantuvo el secreto de Smith
Searston dice que Smith se retiró y mudó finalmente a un pequeño pueblo llamado Innot Hot Springs para vivir tranquila y sola el resto de sus días. Nunca se casó y no tenía parientes conocidos en Australia.

“Ella se retiró con una pensión del gobierno australiano, aún como hombre, y eso le alcanzó hasta el fin. Solo una pequeña casa en este pequeño pueblo y nuevamente pudo vivir su vida como quiso,” dijo.

Smith se enfermó a los 88 años y fue ingresada al hospital, y recién ahí el personal médico notó que “Bill” era una mujer.

“Se hizo amiga de una enfermera monja en sus últimos días, al estar en un hospital en Herberton, y ambas intercambiaron historias.”

Esa enfermera monja recogió mucha información sobre Bill y una de las fotos es una pintura que fue pintada por la enfermera monja que la cuidó.

Al morir Smith en 1975, fue enterrada en Herberton en una tumba sin identificar, hasta que el Club de Leones de Herberton descubrió su historia y organizó la instalación de una lápida en su tumba.

Dice: “En recuerdo afectuoso de Wilhemena ‘Bill’ Smith, 1885-1975. “Primera jinete con licencia.”

El homenaje buscó darle finalmente a Smith –treinta después de su muerte– el reconocimiento que no recibió ni buscó. (Fuente: CNN)

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1 comentario
  1. paulina dice
    ¡¡Aay dios-tuyo…!! ¿Ella (o el)?; vió estas cosas y jamás comentó nada: Herbert George Wells, en el Capítulo uno de su novela The War of the Worlds (La Guerra de los Mundos), publicada en el año 1898, escribe: “Debemos recordar lo que la destrucción implacable y completa de nuestra propia especie ha causado, no sólo de animales, como los desaparecidos bisontes y dodos, sino también de sus propias razas inferiores. Los tasmanos, a pesar de su apariencia humana, fueron barridos por completo de la existencia en una guerra de exterminio librada por inmigrantes europeos en el espacio de cincuenta años

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