¿Y las armas químicas?

Lanzaron más de cien misiles, destruidos por la defensa siria en casi 70%, otros se perdieron y pocos dieron en los blancos, sin embargo, lo que no apareció fue el gas sarín.

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Si arrojas misiles sobre depósitos de armas químicas y laboratorios donde las producen, algún indicio queda. Sin contar que, según Robert Fisk (The Independent): los pobladores de Duma no creen que haya habido un ataque con armas químicas.
Pese a que la embestida resultó una fantochada y una acción estudiada para evitar a las fuerzas rusas, Trump saltó de alegría declarando a los cuatro vientos: ¡tarea cumplida!; frase que Bush Jr. usó cuando sometieron a Irak.
Mientras tanto, en Londres y París, los mandatarios fueron fuertemente señalados por poner en riesgo a militares de esos países al seguirle el juego a un loco al borde del despido. Mucho peor cuando el intento de homicidio al ex espía Skripal comienza a disolverse tras mostrar la manipulación del hecho.
Veamos lo oculto tras la bombástica frase, ¡tarea cumplida y perfectamente ejecutada!:
1) 71 de 103 misiles fueron interceptados;
2) No existieron fatalidades sirias ni iraníes ni rusas;
3) Ningún aeródromo fue alcanzado;
4) Los edificios destruidos estaban vacíos;
5) fallaron en decapitar al presidente sirio.
Ante la arbitrariedad, se dejó escuchar inmediatamente la repulsa de Rusia y China. Ambos colosos ven en este alarde imperial el menosprecio a la Carta de la ONU, que hace peligrar la frágil paz mundial. En el mismo sentido, Gorbachov opinó que entendía ese ataque como preparativo de otro mayor dirigido a las fuerzas armadas rusas estacionadas en el área, iniciando la Cuarta Guerra Mundial (tercera si desdeñamos la Guerra Fría).
Con un tono firme pero preocupado, Serguéi Lavrov, canciller de Rusia, aclaró que las relaciones con EEUU están peor que en los días de la Guerra Fría, debido a la creciente rusofobia que caracteriza al huésped de la Casa Blanca.
En efecto, a la citada Guerra Fría la movió el anticomunismo y hoy, la tensión entre ambos países forma parte de un incrementado odio a todo lo ruso. Recordemos que hace un año, Trump ordenó la requisa del consulado de ese país en San Francisco; un deplorable atropello a las relaciones diplomáticas entre naciones soberanas.
Según Jalife Rahme (La Jornada): El peligro para Trump no es ni Bashar ni el ayatola Ali Jamenei ni la guerrilla chiita libanesa Hezbolá; su máximo riesgo proviene de su frente doméstico cuando han arreciado sus aquelarres pornográficos, mediados por su atribulado abogado Michael Cohen y su pleito sin cuartel contra el ex director del FBI James Comey (JC), quien, con su nuevo libro ha declarado atrocidades espeluznantes de la vida privada y depravada de Trump, sobre quien pende la espada de Damocles del implacable fiscal especial Robert Mueller.
Y ahora Rusia resiente la amenaza expresada en 103 misiles Tomahawks (de los cuales 12 fueron franceses y cuatro, británicos). Entonces, haber apoyado electoralmente a un demente que al llegar al poder hiciera rechinar los goznes políticos de EEUU trocó en atentado global donde ellos también pierden.
Puede que los generales del Oso asiático hayan sido alertados de los objetivos a bombardear, pero la imagen internacional dice otra cosa, que Trump hace su antojo en países aliados de Rusia y éstos, permanecen imperturbables. La prudencia puede ser interpretada como flaqueza. Asimismo, el affaire en Londres fue demasiado descarado y sus consecuencias exageradas (120 diplomáticos expulsados de varios países).
Putin debe detener esta avanzada que más que juego o distracción, sugiere un crudo enfrentamiento. Además, la investigación contra Donald Trump no se detendrá por arrojar un centenar de misiles, necesita que el país permanezca en guerra. Guerra real no una coreografía al estilo Wagthe Dog. Por eso, Gorbachov ve en lo acontecido en Siria el adelanto de una conflagración que estallará tarde o temprano.

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