El FA sumó una 6ª Intendencia, el PN retuvo 12, el PC quedó con 1El nuevo mapa del poder en Uruguay

Llegó a su final el ciclo comicial iniciado en 2014. El Frente Amplio, que el año pasado emergió victorioso, volvió a ratificar su condición de primera fuerza política.

El domingo 10 de mayo, con la realización de elecciones en diecinueve realidades distintas en todo el país para elegir a los intendentes de cada departamento, a las correspondientes Juntas Departamentales y a los Consejos Municipales en 104 ciudades y pueblos, y en ocho distritos de Montevideo, llegó a su final el ciclo comicial iniciado en 2014 (internas de los partidos en junio; elecciones nacionales en octubre; balotaje presidencial en noviembre).

En resumen, el Frente Amplio (FA) que el año pasado emergió victorioso en las dos instancias comiciales (presidente Tabaré Vázquez; mayoría en el Parlamento), volvió a ratificar su condición de primera fuerza política (41,9 % de la votación global, según cifras del escrutinio primario). Mantuvo los gobiernos en Montevideo y Canelones (las dos principales circunscripciones, con el 54 % de la población), en Rocha; reconquistó Salto (desde 2010, en manos de los colorados), Paysandú (tradicional bastión blanco), y ganó también en Río Negro por una mínima diferencia de 237 votos (con una administración blanca, en la última década). Perdió en Maldonado (después de 10 años), y en Artigas; en ambos distritos, el Partido Nacional obtuvo un claro triunfo. Desde julio, el FA gobernará en seis departamentos; uno más que hasta el presente.

Los blancos, que reafirmaron su carácter de principal partido de la oposición (24, 5 % de los votos emitidos), se mantendrá en el gobierno de doce departamentos. Si bien fueron derrotados en el litoral (Paysandú y Río Negro), conquistaron Maldonado y Artigas, y lograron imponerse con holgura en distritos emblemáticos para su historia, como es el caso de Cerro Largo, en el que se especuló hasta último momento que el FA tenía chances de vencer (36.640 votantes blancos contra 20.157 del FA, según las últimas cifras oficiales). En el interior de esta colectividad política, resurgió con fuerza Alianza Nacional (Jorge Larrañaga), que conquisto 8 de las 12 intendencias (las otras, serán ocupadas por seguidores de Luis Lacalle Pou).

Para los colorados, esta fue la elección más dramática de su historia. Los candidatos oficiales de este partido (cuyo sector dominante es Vamos Uruguay de Pedro Bordaberry), alcanzaron apenas el 6, 7 % de la votación general. Solo conservaron Rivera (baluarte del batllismo). Tanto en Montevideo como en varios departamentos del interior, referentes claves del coloradismo (incluidos varios diputados), pactaron acuerdos con otros aspirantes a las intendencias (contribuyendo a la victoria de los blancos).

Esta generalizada desobediencia, que subraya la crisis de autoridad del liderazgo de Bordaberry, alcanzó una dimensión impensada en la propia capital del país. Ricardo Rachetti, el candidato colorado obtuvo el 2 % de los votos de Montevideo, mientras que Edgardo Novick, -que ocupó el rol de “independiente”, pero tuvo el apoyo entusiasta de legisladores colorados-, alcanzó el 21 %, superando al propio candidato blanco, Alvaro Garcé (el hombre puesto por Lacalle Pou, después de bajar de la contienda a Jorge Gandini, de Alianza Nacional), con 11 %, de los votos del flamante Partido de la Concertación.

Las listas encabezadas por Rachetti no obtuvieron ningún escaño de edil en la Junta de Montevideo (la actual bancada colorada tiene 7 miembros); los blancos de Garce, cuatro (perdiendo tres bancas, lo que ha enfurecido especialmente a dirigentes de la vieja guardia herrerista), y Novick, nueve. El FA aumentó en un escaño su bancada con 18 ediles. Muchos de ellos, responden a corrientes coloradas (Marcos Laens y María del Carmen Castro, al diputado Guillermo Facello; Gustavo Zúñiga, al sector de Guzmán Ifrán de la diputada Valentina Rapela; Alfonso Iglesias, al exdiputado Alberto Iglesias). Facello, que es el secretario general de los colorados de Montevideo, dijo a poco de conocerse los resultados de la elección, que su sector evalúa separarse de Vamos Uruguay, para formar una bancada en el entorno de Novick.

En Montevideo, las encuestas de opinión afirmaban que el FA se impondría con mucha comodidad. Equipos Mori hablaba de un 54 %; Cifra, de un 55 %; Radar de un 52 %; Opción Consultores, de un 54 %; Interconsult, de un 53 %. Muchos analistas conjeturaban con que la cifra final, superaría la mejor votación de esta fuerza política del 2000 (56, 3 %), y de 2005 (58, 4 %). Esto, finalmente no ocurrió.

En las últimas elecciones departamentales de 2010, el FA obtuvo un 45, 9 % de los votos; los blancos, un 19, 8 % y los colorados, un 18, 1 %. Los votos en blanco y anulados, expresión del malestar acerca de la forma en que el partido gobernante eligió a su candidato a la comuna, ascendió 11, 7 %. El pasado domingo, el FA llegó, según el escutinio primario, al 49, 6 % de los votos (con una mayoría categórica de Daniel Martínez respecto a Lucía Topolansky), mientras que los “concertantes” (también con tres candidatos como el FA), , reunieron el 37, 1 %. (es decir, prácticamente la misma cantidad de votos de blancos y colorados registrada cinco años antes, que fue del 37, 8 %). Los votos en blanco y anulados, totalizaron un 7, 9 %. La “locomotora” del nuevo partido, fue sin duda Novick, cuya lista 12 con 109.266 votos superó a la poderosa 609 del Movimiento de Participación Popular MPP (80. 9954).

El Partido Nacional venció en dos de los ocho Consejos Municipales de Montevideo (el CH, cuyo eje es Pocitos-Punta Carretas, con Andrés Abt; el E, Carrasco, Francisco Platero), lo que representa, otra novedad. Pero durante toda la semana, ha sido la figura de Novick, el epicentro de todas las especulaciones. Visualizado como un “outsider” de la política, este empresario desarrolló en la década de 1990, una importante actividad en el “círculo áurico” que rodeó al expresidente colorado Jorge Batlle. Se le atribuye haber intervenido en 1994, en la definición de su estrategia de campaña (creó el slogan de “cantar la justa”, según fuentes de ese partido), , y hasta integró la lista 15 (fórmula Batlle-Hierro Lopez), en las elecciones de octubre de 1999 (candidato 29 al Senado, en una plancha encabezada por José Luis Batlle y Alejandro Atchugarry). Aunque en elecciones más cercanas, votó por el blanco Luis acalle. Todo un enigma que impactó en las elecciones del 10 de mayo y cuyas definiciones futuras, pesarán en el bloque tradicional, que sigue siendo la mitad menor del electorado nacional.

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