#OpiniónDDHH: el coronel Cedrés, Mambrú, la boca y el pez

Por Andrés Copelmayer

El pez por la boca muere. Sin soba, la carnada se hizo anzuelo en la lengua de Cedrés, Presidente del Centro Militar y mordaz impulsor del olvido como única verdad del relato social dictatorial. Siglos antes Epiménides, se anticipó a responderle que ” mentir es la forma por la cual quien habla enuncia la verdad de su deseo, cuando si dijera “miento” sería más fácil creerle”.

¿QUÉ TEMEN?

Hay inquietud entre los rinocerontes que no representan a las actuales FFAA.

¿Por qué apenas electo Tabaré, el Centro Militar remarcó con encendidos discursos, su apuro por cerrar la reconciliación nacional, exigiendo punto final ya?.¿Cuánto pesa el antecedente de la trampa que le tendieron los militares a Tabaré en setiembre de 2005?.¿Qué murió aquél triste día cuando el Comandante Bertolotti , engañado por sus camaradas, llevó a toda Presidencia junto a Macarena a desenterrar los restos de María Claudia y no hallaron nada?

¿Cómo impacta que familiares, la izquierda y todas las organizaciones que luchan por los DDHH, hoy se concentren casi exclusivamente en encontrar a los desaparecidos abandonando el camino de proyectos de ley?¿ Los alertó el forzado retiro anticipado de todos los militares de las logias castrenses cuya Inteligencia operó contra el Ministerio del Interior del gobierno Mujica y que en octubre se alinearon abiertamente con Lacalle Pou?.¿Los preocupa que en los cuarteles cada vez más militares voten al FA?

¿Temen al espontáneo lazo emocional del pueblo con el dolor y la lucha de la querida Luisa Cuestas que se nos está apagando? La carta firmada por altos mandos castrenses solicitando a Tabaré mantener a Fernández Huidobro como ministro de Defensa, ¿forma parte de la estrategia militar del olvido?

La iniciativa de Bonilla transformada en decreto presidencial de monumentar fusiles fundidos de los 2 bandos, ¿pretendía iconizar el punto final y solucionar el conflicto entre las nuevas y las viejas generaciones de las FFAA con la anuencia de parte de los extupamaros?¿Por qué el inmediato rechazo a la Comisión de Verdad y Justicia que creó el Presidente para investigar a fondo y no solo para recibir testimonios? ¿Es casual la resurrección de Sangunetti, Aguirre y Batlle apoyando a los generales del olvido?

SON LOS OROZCO, YO LOS CONOZCO, SON 8 LOS MONOS

El pez que desespera descama la verdad de quien fuera del agua del poder, vive entre la cola y la paja. Ya en febrero Cedrés se colgó del anzuelo, intentando negar lo obvio: no quieren ser investigados. Dijo “No es por bombardear la comisión que creó el presidente, pero es difícil que alcance algo.

Hay cosas que ya no se pueden saber más. Yo no sé quién puede tener información”. Acto seguido, Cedrés volvió a engancharse el lomo con el lengue : “Cualquiera que vaya a declarar o diga algo, sabe que puede terminar procesado.

Hay fiscales que mintieron en aras de procesar gente y al que dice algo inmediatamente se lo acusa de alguna cosa (…) Muchos hablan de derechos humanos, pero no respetan los derechos humanos de los demás.

En ese momento histórico estábamos con otras reglas de juego, cumpliendo órdenes. Y eso también son derechos humanos”. En otras palabras, admite que efectivamente hay quienes tienen información sobre violaciones a los DDHH, y que mienten para autoprotegerse amparados en que siguieron ordenes de ese arriba que hoy se mueve.

El 21 de mayo, Cedrés opinando sobre la Marcha del Silencio, quiso blindar la puerta pero la abrió más. Dijo que las Fuerzas Armadas ya proporcionaron toda la información que tenían sobre el destino de los desaparecidos, pero agregó: “Las demás cosas son individuales, son temas de cada persona. En el ámbito de la Justicia el indiciado no comete falso testimonio, o sea que puede perfectamente no decir lo que él hizo”.

“Aparte, si no hay algo que motive que esas personas puedan decir algo, no sé, los demás no sabemos nada. Es un problema con cada uno. Que les ofrezcan. Si usted quiere averiguar algo habrá que hablar con quien sepa, y a quien sepa ofrecerle algo. Conmigo y con el 99,9% de la fuerza no van a averiguar nada porque no sabemos”.

Atrapado sin salida por las 70.000 almas que fueron al 20° aniversario de la Marcha del Silencio, apeló al argumento escolar del yo no fui. Desapareció la obediencia debida, y desvirtuó la escena del crimen para limpiar de sangre a la fuerza.

Ahora los asesinos son loquillos sueltos actuando por cuenta propia. Personas a los que según él hay que “ofrecerles” alguna recompensa para que hablen, aunque no explicitó si se refería a dinero, canjes o que. Porque ya se les dio garantías totales e igual callaron sobre los restos de los desaparecidos que falta encontrar. Pero el rigor matemático del coronel, que se nota no tiene quien le escriba, permite inferir que hay 8 militares que si saben que pasó.

Ese 0,01% de los 80.000 activos y pasivos que integran las fuerzas armadas. Corresponde entonces que los identifique o de lo contrario, al difundir este rumor, y ya que no confía en el Poder Judicial, acuda al Tribunal de Honor de las propias FFAA.

Ese Tribunal al que se debe y que en el Art 62 de sus competencias dice que” le corresponde investigar y establecer la verdad, en caso de denuncias sobre murmuraciones esparcidas que afecten la dignidad, el decoro o delicadeza de uno o más oficiales”.

El rumor está y Cedrés lo subraya, huérfano del discurso escrito leído minutos antes en el Homenaje a los Caídos, al confesar ante los medios e inculpar a toda la Fuerza, diciendo que: “Cometimos algún error, algún horror también hemos cometido, eso lo admito, porque en estas situaciones se van de la mano y pasan estas cosas”.

La confesión se ilustra con el lapsus que en su enunciado de “horror” incluye en “estas situaciones” (de tortura) a sujetos (muertos o desaparecidos) “que se van de la mano”. Porque como confirmaron a la Comisión para la Paz, a algunos torturadores se les fue la mano con los tormentos y mataban “sin querer”. Subleva el horror del error de su propia psique que en 11 palabras singulariza el plural, se auto personifica y admite que emerja crudo el recuerdo de esa mano que se fue.

¿MAMBRÚ MURIÓ EN LA GUERRA?

Como sociedad aún no internalizamos un relato colectivo sobre la dictadura que incluya la singularidad oriental y las contradicciones de un proceso político y social complejo que continúa desangrando memoria, entre verdades absolutas, gritos del silencio, mentiras impúdicas y amnesias inducidas. La corporación “combatiente” insiste en codificar el terrorismo de estado dictatorial como un simple efecto colateral de una guerra que ya fue.

Guerra que los vanagloria casi como si fuese la batalla de Malplaquet (1709) en la guerra entre Francia e Inglaterra, donde se produjo el mismo equivoco en la percepción de ganadores y perdedores. Batalla que en todos los idiomas consagrara la canción popular sobre Mambrú.

Mambrú, era el inglés John Churchill,duque de Marlborough quien finalmente, a pesar de la repetición universal del estribillo, nunca murió en esa batalla. En la configuración del ellos y el nosotros, y en la externalidad de la casta combatientes, según Cedrés hay “una minoría radical , agresiva, reclacitrante y de corte marxista” que impide alcanzar los acuerdos necesarios para una reconciliación nacional.

“Lo que ocurrió en nuestro país, la maldición que ha caído sobre nuestra historia, esta especie de enfermedad mental adquirida de la que no hemos salido realmente, es producto directo del imperio de esa ideología que ha pretendido la posesión absoluta de la verdad y el consiguiente desprecio hacia toda diferencia”, dijo Cedrés .

Enigmático, licuando gualichos con psiquiatría y filosofía política barata. Casualmente casi el mismo discurso con el que justificaron el golpe de estado y la barbarie psicópata. Pero el fervor lo lleva a transpolar tiempos verbales y hacer presente lo que pretende silenciar del pasado. Otra vez el pez se hace pescado, esta vez sin carnada.

“Hoy estamos ante una situación dolorosa y crítica justamente porque quedamos atrapados en la red de esa perversa dialéctica que convierte en propicio para los fines de la revolución cualquier mal (…) cualquier agresión o provocación, cualquier daño a la patria o a sus instituciones”.

“La guerra ha cesado en el campo militar, pero la lógica de la guerra, la retórica de la guerra y las intenciones de la guerra están bien vivas entre quienes la provocaron, entre aquellos que no aceptan la derrota militar y buscan ahora imponer su voluntad por otros caminos”, señaló leyendo el discurso bélico actual que le preparó el Centro Militar para entusiasmar a la vieja tropa presente en el Homenaje a los Caídos y amagar con asonada.

Posteriormente, en conferencia de prensa, el coronel intentó hacer de bueno pero patinó por defecto de su gen antidemocrático. Aseguró que su discurso pretendió ser solo “un mensaje de paz”, por cuanto no se puede seguir “perdiendo el tiempo con cosas que ya no las podemos solucionar, que las tenemos que procesar íntimamente”. “No es necesario perdonar a nadie sino aceptar los resultados de lo que pasó”. Amenazante y banal, nos espeta que es pacifista y que cesemos con los tontos reclamos.

El juez ya no cobró el penal, el partido terminó, la FIFA no actuará de oficio, déjense de joder y punto final. Grotesco despotismo negador del dolor. Espantado por el miedo al pueblo, inducido por la impresionante Marcha del Silencio y el atronador “tiranos temblad” del himno final, al otro día atacó a los Familiares de los Desaparecidos diciendo: “bueno, es un hecho que lo realizan determinadas personas que tienen un resentimiento especial por algo que les ha sucedido y que no lo han todavía asimilado debidamente.

Acá se produjo, lamentablemente, una guerra muy fea, muy atroz. Y que a veces las personas, por intereses personales, piensan solamente eso y no piensan que el funcionamiento de un país es bastante más que eso. En estos momentos una multinacional dejó tirado a 700 obreros. Entonces hay cosas que son bastante, tan o más importantes que esos hechos como para tener que detenernos en algo en particular”, sentenció Cedrés. Es deleznable comparar el sentimiento de tener un familiar desaparecido con el resentimiento y los intereses personales.

Peor aún pedirle, por ejemplo a Luisa Cuesta, que en vez de pensar en su hijo se preocupe por el cierre de la empresa Chery. Sólo puede emerger de psiques sin límites o de seres vacío de sangre y alma, capaces de todo por protegerse a si mismos y a su pequeña tribu geriátrica.

Igual que en la predictadura, boqueando en el estertor de esa mojarra megalómana que rebota contra el calderín con el sueño estéril de escapar, Cedrés atacó a los parlamentarios que apoyan la búsqueda de Verdad y Justicia: “Yo no escucho a determinados legisladores ahora que se hayan preocupado porque quedaron tirados los obreros de la regasificadora, por ejemplo, y ese es un hecho muy grave”. Bendita democracia que nos ampara y protege de nuestros propios demonios.

AMORES QUE MATAN

Al decir de Nietzche “Las verdades absolutas son ilusiones que olvidamos que lo son; metáforas gastadas y sin fuerza sensible, monedas que ya sin troquelado han perdido su valor y no son ahora más que metal”.

Ello explica como al percibir el fracaso de la teoría de minimizar los actos de terrorismo de Estado presentándolos como simples efectos colaterales da la guerra sucia contra la subversión, hipócritamente se abrazan enamorados de los testimonio de quienes enfrentaron. Cedrés afirmó que la represión dictatorial en Uruguay “no fue de las magnitudes que quieren hacer parecer determinadas personas mal intencionadas, lo cual se demuestra en que dos líderes del MLN-T, como José Mujica y Eleuterio Fernández Huidobro, continúan con vida.

¿Pretendían matarlos en cautiverio? Dijo que los representantes de las FFAA “cometimos errores”, pero lamentó que ninguna de las fuerzas de izquierda que actuaron en la época realice una autocrítica. “No se nos pueden pedir a nosotros cosas que no hace el resto de la sociedad, los ciudadanos, los políticos”. Otra vez el infantilismo de quien afloja primero. Sin embargo aseveró “Hay dos personas que hacen autocrítica, el ex presidente Mujica y Fernández Huidobro. Son dos personas que reconocen que pasó, que hubo una guerra”.

Se olvida, que más allá de poder tener con ellos algunas coincidencias controversiales respecto a como deberían laudar los militares su deuda con la sociedad, lo cierto es que nunca nadie, tampoco el MLN-T, justificó por dicha guerra la barbarie psicópata que instaló el miedo como modo de vida post golpe de Estado en el Uruguay. Tanto lo sabe que Cedrés, en nombre del Centro Militar, cierra su declaración pidiendo a Tabaré que los libere de toda investigación. Trago amargo del destino suplicar a quien deliberadamente se traicionó en su buena fe.

Aquí el ruego de Cedrés “El primer paso para lograr la reconciliación ya está dado y solo falta “cerrar el libro, falta un último paso”. “El Presidente de la República, en un gesto de magnanimidad debería ser él quien terminara con este tema, es quien puede hacerlo”. Vínculo difícil de reconstruir por más amor que le pongan después de tantas mentiras impiadosas con las que los militares pretendieron ridiculizar al Presidente y a su investidura popular, durante su primer mandato. En democracia no hay magnánimos.

NUNCA MÁS

La reconciliación nacional ya está dada y el vínculo de la sociedad con las actuales fuerzas armadas hace tiempo que es normal. También militares/policías y gran parte del MLN-T admiten que tuvieron entre si una cruenta guerra con sufrimiento para ambos bandos.

Pero siguen abiertas las heridas de la otra guerra. Esa que tuvo un solo bando con todo el poder armado contra la sociedad civil y la democracia. Llagas del terrorismo de estado que desataron los golpistas cívico militares a partir del 27 de junio de 1973.

No aislados, sino como parte de la estrategia expansionista de EEUU en la Guerra Fría, que alentó dictaduras militares en todo el continente. Y fue en el marco del Plan Cóndor que las Fuerzas Armadas actuaron impunemente persiguiendo, torturando y matando a diestra y siniestra y en coordinación permanente con las dictaduras de Paraguay, Chile y Argentina. En ese entonces el MLN ya estaba derrotado.

Por eso no hay guerra pretérita que justifique el robo y secuestro de niños, los asesinatos, las desapariciones, ni las violaciones y torturas sistemáticas a todo sujeto que insinuara cuestionar la tiranía del poder.

Hoy el único estigma que pesa sobre la institución militar, fundada con inspiración artiguista, y sobre las actuales FFAA, es la indignidad amoral de quienes callan la verdad que enlodó de sangre al país y a toda la fuerza. Y como no se trata de venganza ni de ojo por ojo diente por diente, acuerdo con quienes defienden otorgar el beneficio de la prisión domiciliaria a los militares enfermos que purgan penas por violar DDHH.

La guerra antisubversiva y la corrupción política fueron algunos de los tantos pretextos y situaciones de contexto que dieron marco a la Doctrina de la Seguridad Nacional redactada por el gobierno de facto junto a los EEUU en la escuela de las Américas.

Modelo de gestión autoritaria que busco legitimarse en 1976 mediante la aprobación de las primeras “leyes constitucionales”, conocidos como Actos Institucionales, muy elocuentes en la caracterización del Terrorismo de Estado.

En su nombre mataron a Zelmar, al Toba y a Roslik, persiguieron a Wilson y a Erro por todo el mundo, destituyeron a miles de funcionarios públicos, prohibieron la actividad política y cercenaron las libertades individuales y de expresión inundando el país de terror.

Frente a ese magnicidio de la reserva moral nacional, solo se pide Verdad y Justicia, y específicamente que digan de una vez por todas, donde enterraron a los desaparecidos. Durante 2014 se actualizó la lista de desapariciones forzosas, alcanzando los 192 casos. Todos posteriores a 1974 y siendo muy pocos de ellos integrantes del MLN-T.

Por eso, solo descansaremos en paz (ellos, nosotros, vosotros y todos), cuando los Familiares recuperen los restos de sus muertos queridos. Ese día, todos los demócratas juntos, fundiremos cacerolas frente al Obelisco para que el río de la libertad llore lágrimas de luto desde la cocina de cada hogar. Protegiendo con amor y para siempre a nuestros hijos, nietos y bisnietos del Terrorismo de Estado.

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