Ahora le realizaron una traqueotomíaLa hija de Whitney Houston no se recupera y se preocupan por la herencia

Tristemente, el futuro no parece muy positivo para Bobbi Kristina Brown. En el suceso más reciente y dramático de su crisis médica, RadarOnline.com reportó que los médicos le realizaron una traqueotomía.

Ese procedimiento médico abre un conducto respiratorio directo a la tráquea de la hija de Whitney Houston, pero podría repercutir en que jamás vuelva a hablar.

“Retiraron su tubo respiratorio el martes porque presentaba complicaciones. Tuvieron que realizar entonces una traqueotomía y conectarle el tubo de esa manera”, dijo una fuente cercana a la familia.

Mientras más tiempo pasa alguien con un tubo respiratorio, se eleva el riesgo de infecciones, comentó un profesional de la medicina al sitio de noticias.

Bobbi Kristina, de 22 años, hospitalizada tras ser encontrada boca abajo en una bañera el pasado 31 de enero, presuntamente experimenta una falla en sus órganos.

“Aún está con vida. Todo mundo está rezando por ella. Es joven y está fuerte, pero al mismo tiempo todo mundo sabe que permanece en condición crítica. Pero ahorita no se habla de ‘desconectarla'”, agregó la fuente.

Si bien no se ha separado de su hija desde que fue hospitalizada, hay quien cree que el interés de Bobby Brown no se limita a la salud de la joven.

Allegados a la familia dijeron a UsWeekly que el rapero ha estado haciendo preguntas sobre la herencia que Whitney Houston le dejó a Bobbi Kristina.

“Bobby mantiene una lucha con los Houston en torno al dinero”, dijo un informante a la publicación. “La familia de Whitney no quiere que Bobby se beneficie de la herencia”.

Su madre le dejó una fortuna al morir como única beneficiaria, un capital de 20 millones de dólares y tres propiedades valoradas en unos tres millones más (dos en Nueva Jersey y la casa en la que vive en Georgia).

Según lo estipulado en el testamento de la cantante Whitney Houston, Bobbi Kristina Brown debía tener acceso a un 10% del dinero cuando cumpliera 21 años, recibiendo otro tanto a los 25 y el resto al llegar a la tercera década de vida.

Sin embargo, a punto de cumplir los 22 años (el próximo 4 de marzo), la peor herencia que recibió la joven ha sido la misma adicción de su afamada progenitora, quien no pudo controlar el consumo de drogas y falleció hace tres años por sobredosis en una habitación de hotel, en Beverly Hills cuando se preparaba para los Grammys en 2012.

La escena viene a capítulo de nuevo. Solo cambió la locación. Bobbi Kristina Brown apareció boca abajo en la bañera de la casa que comparte con su esposo Nick Gordon -y quien durante años fue su hermano, hijo adoptivo de Houston desde los 12 años-, en Roswell, una localidad a las afueras de Atlanta, EEUU.

Cuando Gordon la encontró, ya llevaba demasiado tiempo sin oxígeno y los servicios de emergencia alcanzaron a trasladarla a un hospital cercano y mantenerla milagrosamente con vida.

Sin embargo, ningún informe médico ha sido favorable desde entonces, y portales como TMZ se hacen eco de la desesperación de sus familiares al saber que todo parece estar perdido.

El siguiente paso es decidir cuándo desconectarán a Brown de la máquina que la mantiene con vida, que de acuerdo a la prensa se ha ido posponiendo.

La noticia tiene desvastado a su padre, el rapero Bobby Brown, un hombre sumamente violento y adictivo.

Sin duda se traza un paralelismo con la poderosa influencia de sus padres. Un estudio del Instituto Nacional de Abuso de Drogas de EEUU, en 2008, aseguró que en un 60% de los casos la genética puede causar la predisposición a la adicción.

Adicciones: un terrible legado

Antes del nacimiento de su hija en marzo de 1993, la intérprete de “El guardaespaldas” ya estaba enganchada al crack, tanto que no pudo dejarlo ni siquiera cuando su hija tenía meses de nacida, quien contemplaba el horrible espectáculo de ver a su madre drogada. Ella le decía que eran cosas de adultos. Así lo confirmó Al Bowman, chofer de la cantante californiana durante años, en una entrevista al Daily Mail.

Habló de la escena de la pequeña Bobbi Kristina saltando en el asiento de una limusina mientras sus padres consumían crack, y también de los viajes en familia al aeropuerto, en un momento de máxima adicción de la cantante a la cocaína, cuando no era ni capaz de articular palabra al ir a saludar al conductor.

La cantante le reveló a Oprah Winfrey en setiembre de 2009: “Mi marido era mi droga”, y confesó su calvario con la cocaína y calificó su relación con Brown de “emocionalmente abusiva”.

Bowman respaldó lo que antes se había escrito sobre la tremenda adicción de Houston y de la fortuna que gastó en drogas, cientos de miles de dólares, mientras su estrella como cantante se iba apagando y su hija repetía el mal modelo de consumo.

Las alarmas saltaron en 2008 cuando Bobbi Kristina se puso bajo tratamiento psiquiátrico tras supuestamente agredir a su madre con una navaja, al tiempo que salían a la luz pública fotos de la chica consumiendo cocaína.

Desde entonces no se libró de las constantes crisis de ansiedad. La peor llegó cuando supo de la muerte de Whitney Houston. 24 horas después del fallecimiento ya había sido ingresada dos veces en un hospital de Los Ángeles, y en cuanto se acabó el homenaje póstumo desapareció durante días, causando gran preocupación en su familia y en los medios.

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