EditorialPatrimonio Nacional

El Partido Nacional reaccionó molesto, porque De Frente, el nuevo agrupamiento de la izquierda, presentó un video donde aparecen las imágenes de Aparicio Saravia, Héctor Gutiérrez Ruiz y Wilson Ferreira Aldunate, tres reconocidos blancos y nacionalistas.

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En el marco de la expresión de este malestar, el secretario del Directorio del Partido Nacional, Pablo Iturralde dijo que le llamó la atención que apareciera Ferreira Aldunate “que fue una persona que siempre tuvo una distancia muy importante con el Frente Amplio”.

Estamos, por cierto, ante un tema que hace a la convivencia democrática y que vale la pena conversarlo con el único interés de fortalecer la memoria colectiva.

No hay la menor duda de que Saravia, Gutiérrez Ruiz y Ferreira Aldunate, son blancos como hueso de bagual, pero tampoco hay dudas de que son patrimonio de todos los uruguayos republicanos y progresistas.

Incluso, en el caso del Toba Gutiérrez Ruiz y de Ferreira Aldunate, hay una cercanía con los frenteamplistas que se fortaleció durante la lucha contra la dictadura. El Toba fue asesinado por los dictadores en Buenos Aires junto a Zelmar Michelini, en tanto que Wilson impulsó con el Frente Amplio la creación de la Convergencia Democrática en Uruguay (CDU) en el exilio, que fue instalada en todos los continentes.

Es impensable construir un país de futuro, sin recoger las enseñanzas del pasado y los aportes de las grandes mujeres y hombres de todas las colectividades políticas y corrientes de pensamiento democráticas.

También hay que tener muy en cuenta que dentro del Frente Amplio, en su propia génesis, hay un fuerte aporte de blancos y colorados. Solo basta recordar a Carlos Quijano, Luis Pedro Bonavita, Paco Espínola, Francisco Rodríguez Camusso, Líber Seregni, Zelmar Michelini, Alba Roballo y Enrique Erro, entre muchos otros. Todos dirigentes políticos que en el acierto o en el error, cambiaron de lema para construir uno nuevo, pero no abandonaron en el cajón de la historia a los referentes fundacionales y progresistas de los partidos tradicionales.

En estos últimos años ha sido común escuchar que la democracia uruguaya necesita de grandes acuerdos interpartidarios. Quizás este tema sea uno de ellos y por eso vale la pena conversarlo, con la única intención de que todos tengamos el derecho de apropiarnos de la imagen y pensamiento de quienes apostaron a la democracia uruguaya.

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